La sartén por el táper de plástico: el negocio de la cocina preparada sube sin freno

Inés G. Treus / G. L. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Isabel, una de las socias de Os 3 cucharóns, en Santiago
Isabel, una de las socias de Os 3 cucharóns, en Santiago SANDRA ALONSO

El consumo de comida para llevar ha crecido un 55 % en tres años, cada español compra más de 18 kilos al año

06 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Son cada vez más las casas en las que las cocinas cogen polvo. No porque las personas ya no coman, sino porque no se usan. Las tendencias están cambiando. El año pasado, el consumo de platos preparados fue un 55 % superior al del 2022, según datos de Worldpanel by Simulator. El acceso generalizado a esta comida, una oferta gastronómica cada vez mayor y la comodidad que aporta en la rutina del día a día son los motores que impulsan un negocio que sigue comiendo terreno a la cocina tradicional.

El aumento se refleja en el último balance publicado por la Asociación de Platos Preparados de España (Asefapre), que calcula que el consumo de platos preparados congelados, refrigerados y de ambiente creció un 3,8 % en el 2025. En los grupos mencionados se incluyen todos los productos precocinados, desde la pizza congelada del súper hasta los callos de la tienda de comida casera del barrio. El consumo de estos últimos, los de ambiente, preparados en cocinas de supermercados o tiendas específicas, creció un 4,1 %, hasta 87.426 toneladas.

También las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación constatan el crecimiento de estos platos preparados, de los que según sus registros se consumen 18,15 kilos por persona al año, un 5,6 % más que el año anterior, mientras el gasto sube casi el doble, un 9,5 %, hasta los 103,3 euros per cápita, en otro ejemplo de la inflación en la cesta de la compra.

El alza del consumo viene de la mano de la apertura de un nuevo nicho de mercado, tanto para nuevos emprendedores como para grandes empresas ya consolidadas. Son numerosos los supermercados que desde el 2018 han implementado un modelo de «cocina en tienda» en sus establecimientos. Al fenómeno se le denominó popularmente como «mercaurantes». Entidades como Mercadona o Eroski implementaron la tendencia en sus empresas, con una variedad de productos recién cocinados y presentados a libre elección del cliente. Otros, como Gadis, en vez de una cocina, cuentan con una selección amplia de productos de esta categoría. Los supermercados se convierten y adoptan la nueva corriente, más parecida a un bufé que a los típicos lineales, por la gran popularidad que han adquirido los platos preparados.

Un consumo estacional

El consumo no es precisamente lineal durante el año. Una época se lleva la palma: la navideña. En las fiestas, cada vez más familias optan por poner en la mesa platos preparados. Jorge Eiroa, director de Compras de Vegalsa-Eroski, cuenta que siempre hace una ronda por los supermercados en Nochebuena y Nochevieja, y que en las últimas Navidades se sorprendió al ver el «mismo trasiego» en el mostrador de platos preparados que en la carnicería y la pescadería. En tiendas independientes como La Cocina de Manuela, también perciben un incremento de los encargos para las cenas de Nochebuena.

En cuanto a los perfiles que optan por el servicio, si en un principio jóvenes y estudiantes eran el target principal —por sus escasos conocimientos de cocina y la búsqueda de opciones económicas y rápidas— los datos de consumo muestran que el usuario más habitual es otro: «La gente obrera a la que no le da tiempo a cocinar», señala Manuela Teijeiro, propietaria de un negocio en A Coruña. También hacen mucho uso de este servicio las personas de la tercera edad, como muestra el Informe del Consumo Alimentario 2025, realizado por el Ministerio de Alimentación. En él se ve que, a partir de los 50 años, el consumo medio per cápita supera la media, alcanzando los 21,24 kilos por persona (un 17 % más que el promedio) en el caso de los mayores de 65.

Negocios en auge

Desde las cocinas implantadas en los propios supermercados hasta las neveras repletas de platos que solo necesitan un par de minutos en el microondas, la comida preparada ya se ha convertido en un imprescindible en la gran distribución. Cadenas como Gadis presentan secciones cada vez más grandes de estos platos, con productos de marcas que distribuyen sus productos a nivel nacional y otros elaborados por restaurantes locales, que comercializan su propia línea de platos preparados en las tiendas de su área de influencia, como A Cepa en la comarca coruñesa. Otros supermercados como Eroski y Autoservicios Familia ofertan una gama de productos «feito na tenda», presente ya en 23 tiendas en la comunidad.

Al margen de los supermercados, existen tiendas especializadas como Os 3 cucharóns, en Santiago, o La cocina de Manuela, en A Coruña, que se han convertido en auténticos restaurantes de comida para llevar. Hay también ejemplos de conocidos restaurantes que tras abandonar su actividad tradicional se reconvirtieron al negocio de los platos preparados, como la coruñesa Casa Pardo.

Pero el auge del negocio ha provocado algunos roces con las patronales hosteleras. En junio, el Gremio de Restauración de Barcelona realizó una denuncia administrativa porque consideraban como «intrusismo e incumplimiento normativo» el modelo de servicio de 30 mercaurantes de Barcelona, al ver que supermercados y otras tiendas de degustación les quitan cada vez más cuota de negocio, especialmente en el negocio del menú del día. Sin embargo, los negocios de platos preparados defienden que se tratan de mercados diferentes, con clientes distintos y otros objetivos.

De cara al futuro, todo parece indicar que el negocio seguirá creciendo. Si la carrera de la rutina no frena, la de los platos preparados tampoco. Ahora queda ver en qué puesto quedan las cocinas de las casas.