Bruselas propone que la industria pueda emitir más CO2 a cambio de inversiones verdes
ECONOMÍA
La Comisión propone fijar un objetivo de electrificación del 46 % para 2040
17 jul 2026 . Actualizado a las 12:50 h.La Comisión Europea ha presentado este viernes su reforma del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (ETS), con el que añade más flexibilidad a uno de los mecanismos más efectivos del bloque para reducir emisiones contaminantes. En la práctica, para algunos países la reforma del sistema supone enterrar aún más la visión original del Pacto Verde europeo, cuya ambición ha ido rebajando Bruselas con diferentes propuestas. Y es que la modificación propuesta hace que algunas industrias puedan mantener durante más tiempo emisiones residuales. Esas emisiones deberán compensarse con mayores reducciones en otros ámbitos e inversiones en tecnologías limpias como la electrificación, el hidrógeno o la captura de carbono. Bruselas asume que industrias como el acero, el cemento, los productos químicos o la aviación tendrán difícil cumplir con los objetivos de carbono para 2040, por lo que apuesta por combinar la reducción de emisiones, con la captura de carbono y la innovación.
La Comisión defiende que la propuesta quiere adaptar el régimen de emisiones al objetivo climático de reducción del 90 % de las emisiones para el 2040 y a fin de lograr la neutralidad climática en 2050. Desde su lanzamiento en 2005, el ETS ha reducido a aproximadamente la mitad las emisiones de los sectores cubiertos, eliminando cerca de mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año.
Bruselas plantea ahora ajustes en aspectos clave como la asignación gratuita de derechos de emisión y el tratamiento de las emisiones residuales de sectores difíciles de descarbonizar, entre otros. Países como Italia, Grecia y Polonia han presionado a la Comisión para una reforma que sea más amable con la industria, mientras que los países nórdicos han defendido que se mantenga la ambición climática.
En una carta enviada ayer a la Comisión Europea, España defiende la necesidad de mantener la ambición del sistema actual, introduciendo ajustes para facilitar la transición limpia de la industria. Señala que el Régimen de Emisiones funciona y que ha impulsado la descarbonización, orientando inversiones hacia tecnologías limpias. Por ello, rechaza una reforma que altere los principios fundamentales del sistema.
La situación actual
La normativa vigente, pensada para los objetivos climáticos del 2030, prevé una reducción anual de los derechos de emisión del 4,4 % que conduciría al final de estos créditos en 2039.
La reforma, desvelada hoy, que debe ser acordada por los Estados miembros y el Parlamento Europeo, rebaja el porcentaje de emisiones al 3,5 % desde 2030 y al 1,7 % desde el 2036. En la práctica, esto supone que las plantas industriales que se rigen por este sistema podrán emitir más toneladas y durante más años de lo previsto hasta ahora.
Un plan para acelerar la electrificación
Por otra parte, la crisis energética por la guerra en Ucrania y la derivada del cierre del Estrecho de Ormuz han dejado claro que Europa necesita trabajar en su independencia energética. La Comisión Europea ha presentado este viernes un plan para impulsar la electrificación del bloque, atascada por mucho tiempo en el 23 %. Bruselas se marca como objetivo ahora llegar al 56 % en 2040.
La Comisión Europea admite que la dependencia europea de los combustibles fósiles ha expuesto al bloque a numerosos shocks, elevando el precio de la energía para hogares y empresas. Mientras que el 70 % de la energía eléctrica se genera a partir de renovables en territorio europeo, la tasa de electrificación se ha quedado estancada en el 23 % en la última década, por lo que quiere acelerar su despliegue en sectores como la industria, el transporte y los edificios. Llegar a este objetivo supondría recortar la factura europea de importación de combustibles fósiles en 260 billones de euros para 2040.
Lograr esa meta no será fácil. El Ejecutivo comunitario ha identificado algunas de las barreras que deberá tumbar para conseguirlo, entre ellas la brecha que existe entre el coste de la electricidad y del gas. Plantea permitir a los Estados miembros rebajar los peajes eléctricos para determinados consumidores y reducir la carga fiscal de las industrias energéticamente intensivas. Además de evitar que la electricidad tenga una mayor carga impositiva que el gas.
El plan defiende también la necesidad de facilitar las inversiones en tecnologías limpias como las bombas de calor, los vehículos eléctricos y las baterías, mediante instrumentos financieros europeos. Urge a acelerar el despliegue de redes eléctricas y a reducir los tiempos de conexión, así como a la importancia de aprovechar mejor las infraestructuras existentes.
Además, la Comisión insiste en la oportunidad que supone la descarbonización para Europa. El bloque podría beneficiarse de esta tendencia impulsando la fabricación de tecnologías limpias y creando empleo en proyectos de energía limpia y electrificación.