El desarrollo de la inteligencia artificial es imparable y se impone dominar su uso
13 jul 2026 . Actualizado a las 12:58 h.Esto de la IA ha llegado para quedarse. Así que mejor entenderla. David Bello es fundador y primer ejecutivo de IPglobal, que ha incubado más de diez compañías, logrando una facturación superior a los 25 millones de euros y creando más de 300 empleos directos.
—¿Qué tipos de IA existen?
—Depende. Si hablamos de los modelos en sí, hay familias «especialistas»: texto, imagen, vídeo, audio… Y dentro de cada una, especialidades concretas: modelos que leen documentos escaneados, que transcriben voces, que componen música, que amplían o retocan imágenes. Además, continuamente aparecen versiones reentrenadas para sectores específicos, como la medicina o el mundo legal.
Si hablamos de dónde vive esa inteligencia, hay tres escenarios. La IA local, donde los modelos corren en tus propias máquinas y los datos nunca salen de tu casa u oficina; es la opción de máxima privacidad. La IA en la nube, que es la que usa todo el mundo: los modelos más avanzados —los llamados «modelos frontera»— solo se pueden consumir así, y cualquier documento que subes a ChatGPT, Claude o Gemini viaja a los servidores de su propietario, normalmente en Estados Unidos. Ojo aquí: la normativa europea de protección de datos restringe que cierta información salga de Europa. Y la tercera vía es la híbrida, que combina las dos anteriores. Pero lo realmente interesante llega cuando a un modelo le das herramientas: buscar en internet, leer y escribir documentos, conectarse a bases de datos… Ahí entramos en el mundo de los agentes de inteligencia artificial, que es donde hoy se están resolviendo procesos complejos de verdad en las empresas.
—¿Cuáles son mejores para cada tarea?
—Es algo que cambia con cada lanzamiento. Esto es una carrera de fondo en la que el podio sería distinto en cada vuelta. Pero a día de hoy podríamos decir que en texto lidera Anthropic con Claude; en imagen, OpenAI con GPT Image 2; y en vídeo, entre los mejores del mundo está Seedance 2.0, de ByteDance, los dueños de TikTok. Todo esto en la nube. Si hablamos de IA local, el podio sería completamente distinto, y casi con total seguridad, estaría formado por modelos chinos.
—¿Es necesario comprarlas para que sean fiables?
—Hay que separar fiabilidad de pago. En la nube, pagar tiene más que ver con el tiempo de uso que necesitas o con que te garantice contractualmente que tus datos no se venderán ni se usarán para reentrenar el modelo. Un mismo modelo rinde igual en una cuenta gratuita que en una de pago: la diferencia está en la velocidad de respuesta y en cuánto puedes usarlo. En local es diferente: ahí lo que compras es el hardware para poder ejecutar los modelos. Es lo que hacen las empresas que necesitan estar cien por cien seguras de que sus datos no viajan a ninguna parte. Pensemos en abogados, notarios, asesorías, médicos… cualquiera con información sujeta a secreto profesional.
—Dicen que es importante tener en cuenta que puede perder tus datos. ¿Qué importancia puede tener? ¿Cómo se prepara uno?
—Antes de responder conviene hacer una foto de cómo se usa la IA hoy. El 80 % de la gente usa ChatGPT, Gemini o Claude como un simple chat. Y un chatbot, por defecto, no tiene herramientas que puedan comprometer tu sistema: ahí el mayor riesgo no es perder datos, sino que el modelo «alucine» —que se invente una respuesta con total seguridad— y el usuario se la crea.
El otro 20 % somos las empresas que construimos agentes de IA para resolver procesos complejos. Al modelo le entregamos herramientas que le permiten instalar programas, ejecutar comandos o borrar archivos, y accidentes ha habido muchos. Hace un año eran relativamente frecuentes. El clásico era un agente ejecutando una orden de limpieza más agresiva de la cuenta. Hoy, con las barreras de seguridad que traen de serie y lo mucho que han mejorado, ya no me encuentro con ese tipo de sustos.
La receta es la de siempre: ser muy cuidadoso con los permisos de ejecución que le das a un agente y tener copias de seguridad actualizadas. Precisamente para evitar estos disgustos participamos hace dos años en Embermind, con la que ayudamos a las empresas a implantar soluciones de IA sobre tres pilares: una infraestructura escalable, la seguridad del dato, y la gobernanza y control. Esta última es el marco estratégico, ético y técnico con el que organizaciones y Gobiernos garantizan que los sistemas de IA operen de manera segura, responsable y alineada con la normativa legal.
Bello me hizo un avatar. Se llama Mateo. Ustedes lo pueden conocer en la versión digital de este artículo.