La ola de calor infla la factura de las familias en el verano más caro

C. Cándido, J. A. González MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

La temperatura elegida para el aire acondicionado puede elevar considerablemente la factura
La temperatura elegida para el aire acondicionado puede elevar considerablemente la factura Istock

El ventilador resiste como la opción más económica frente al aire acondicionado, que encarece el recibo mensual entre 35 y 50 euros

17 ago 2026 . Actualizado a las 14:43 h.

¿Playa o aire acondicionado? Combatir las cada vez más habituales olas de calor dentro de casa se ha convertido en un dilema financiero para muchos hogares. La compra e instalación de un split básico -con un precio que ya oscila entre los 900 y los 1.600 euros, el equivalente aproximado a una semana de vacaciones para dos personas en la costa española- obliga a muchas familias a elegir entre el alivio inmediato del verano o el descanso estival.

Mientras el mes pasado ya figura como el segundo junio más cálido y el tercero más seco de la serie histórica de la Aemet, mantener la vivienda a una temperatura confortable ya cuesta más que hace un año. La segunda ola de calor de julio está registrando temperaturas récord con un escenario poco favorable para el presupuesto familiar con la vuelta del IVA de la electricidad al 21%, el Impuesto Eléctrico en el 5,1% tras el fin de las rebajas fiscales del Gobierno por la guerra en Oriente Medio y el encarecimiento del precio de la luz en el mercado mayorista durante los episodios de calor extremo.

Los datos reflejan esa presión sobre el coste de refrigerar la vivienda en un momento en el que ha dejado de ser una necesidad puntual. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que la factura de un hogar medio se situó en 66,08 euros mensuales antes incluso de que llegaran las jornadas más sofocantes del verano. Durante los días de mayor demanda, el precio de la electricidad en el mercado mayorista superó los 100 euros por megavatio hora, precisamente cuando millones de hogares recurrían de forma simultánea al aire acondicionado para combatir temperaturas que rozaron los 43 grados en varios puntos del país.

Este contexto obliga a mirar con detalle qué sistema de climatización se utiliza, ya que la diferencia económica entre unas tecnologías y otras puede suponer un gasto extra importante en el recibo de la luz. «El ventilador es imbatible en coste: por menos de 3 euros al mes permite dormir. Combinarlo con el aire (ventilador y un termostato a 27 ºC) da el mismo confort que el aire solo a 24-25 ºC, con un ahorro del 15 %-20 %», explica Mario Fernández, consejero delegado de Camby.

Precio, temperatura y tarifa

Según las estimaciones de este comparador de tarifas de luz del mercado, mientras que un ventilador utilizado durante ocho horas diarias durante un mes apenas supone un desembolso de entre 1,8 y 2,6 euros, un equipo de aire acondicionado tipo split inverter eleva ese coste hasta una horquilla de entre 22 y 39 euros mensuales y un aparato portátil tipo 'pingüino' puede alcanzar entre 39 y 56 euros para el mismo tiempo de uso. Estas estimaciones se han elaborado a partir de un precio efectivo de la electricidad de 0,18 euros por KWh (incluyendo energía, peajes e impuestos).

Esta diferencia no depende solo de la potencia de los equipos, sino también de su eficiencia. Los sistemas portátiles presentan un rendimiento inferior al de los equipos fijos modernos y, además, expulsan aire al exterior mediante un tubo que favorece la entrada de aire caliente desde fuera de la vivienda. El resultado es un aparato que necesita trabajar más tiempo y consumir más electricidad para conseguir un nivel de confort similar. Además, el mantenimiento también importa. «Un filtro sucio puede aumentar el consumo del aire acondicionado en torno a un 10 %», explica Fernández.

Pero el precio extra que se paga para combatir el calor extremo tampoco depende en exclusiva del equipo instalado, ya que el uso que hace el consumidor también puede marcar diferencias importantes en la cuenta mensual. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) estima que cada grado que se reduce el termostato por debajo de los 26 grados recomendados incrementa el consumo entre un 7 % y un 8 %. Traducido al recibo, un aparato que ronda los 30 euros mensuales a 26 grados puede elevar su coste hasta los 38 o 40 euros si funciona habitualmente a 22 grados. Y en una ola de calor persistente, cuando el rendimiento de los equipos disminuye por las altas temperaturas exteriores, ese gasto puede incrementarse. «Un grado menos en el aire acondicionado, una tarifa que no se adapta a tus horarios o una potencia contratada por encima de lo que necesitas pueden parecer pequeños detalles pero se notan cuando llega una factura de verano», señala Antonio Picazo, consejero delegado de Gana Energía.

Además, el equipo y la temperatura no son los únicos factores desequilibrantes: la tarifa eléctrica también puede alterar de forma significativa el coste final. Según un informe reciente de OCU, un tercio de las familias paga más por contratar una mayor potencia de la necesaria y para un mismo perfil de consumo, la diferencia en la factura puede alcanzar el 57 %, lo que equivale a pagar hasta 450 euros extra al año por un suministro idéntico.

Mientras las familias buscan fórmulas e ingenio para contener el recibo, el mercado español de climatización, ventilación y calefacción vive uno de sus mejores momentos. El volumen de negocio superó en el 2025 los 2.000 millones de euros, un 11,4 % más que en el ejercicio anterior, según la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC). El grueso de la actividad corresponde a los equipos de climatización, bombas de calor y agua caliente sanitaria, que representan casi el 78 % del mercado.