La reforma del subsidio para mayores de 52 tensiona las cuentas del Estado con un gasto extra de 18.000 millones
ECONOMÍA
El número de perceptores prácticamente se ha triplicado en las dos últimas décadas, según datos de Fedea, que advierte de que esta ayuda reduce los incentivos para volver a trabajar
22 jun 2026 . Actualizado a las 15:35 h.El sistema de protección por desempleo en España se enfrenta a un reto estructural sin precedentes debido al envejecimiento poblacional y a la expansión de las ayudas asistenciales, lo que está provocando un aumento del gasto público. Así, pese a la fuerte reducción que ha experimentado el paro en estos últimos años, el número de perceptores de estas prestaciones paradójicamente ha crecido de forma exponencial hasta superar los 1,8 millones, de la mano del fuerte avance de los beneficiarios del subsidio para mayores de 52 años, que se han disparado, pasando así de 162.318 beneficiarios en 2005 a 458.890 en 2025. Es decir, prácticamente se han triplicado y representan ya el 25,4% del total de las prestaciones por desempleo en España, el doble que hace dos décadas, según se desprende de un informe de Fedea publicado este lunes.
La reforma de este subsidio para mayores de 52 años llevada a cabo en el 2019 por el Gobierno de Pedro Sánchez está detrás de este fuerte aumento, ya que puso fin a los recortes y restricciones a estas ayudas fijadas por el PP para hacer frente a la crisis económica de 2012, que, a su vez, está tensionando las cuentas de la Seguridad Social con un gasto extra de casi 18.000 millones de euros hasta 2030, según advierte Fedea en este informe.
En concreto, el estudio estima que la reforma del 19 implicará un coste adicional extra para la Seguridad Social, en números rojos desde el 2012, de 17.935 millones de euros del 2025 en valor presente durante el período 2019-2030, así como provocará también un gasto directo para el SEPE que alcanzará los 1.818 millones de euros anuales en el año 2030 por el aumento de la prestación y del número de perceptores.
La reforma del 2019 revirtió los endurecimientos introducidos en el 2012, rebajó la edad de acceso de los 55 a los 52 años, modificó la evaluación de las rentas a la forma individual en lugar de por unidad familiar, extendió la ayuda hasta la edad ordinaria de jubilación e incrementó la base de cotización por contingencias comunes del 100% al 125% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), lo que tiene un claro impacto en las cuentas del sistema de pensiones, puesto que eleva su cuantía.
Como consecuencia de esta flexibilización, los autores estiman que para el año 2030 el número de perceptores adicionales atribuibles exclusivamente al cambio de política alcanzará las 315.718 personas, elevando el total de beneficiarios de este subsidio hasta los 529.880, frente a los 214.163 que se habrían registrado de no existir la reforma.