Bancos españoles ya prueban Claude Myhos, la IA que inquieta al supervisor
ECONOMÍA
Tras semanas de espera, las principales entidades financieras ya la usan, mientras el banco central ultima nuevas guías para reforzar la seguridad
11 jun 2026 . Actualizado a las 19:57 h.El hermetismo sigue rodeando al famoso Project Glasswing de Anthropic. «No podemos dar nombres», aseguran fuentes del sector financiero. Pero esas mismas fuentes confirman que varias entidades españolas ya están probando una tecnología tan esperada como temida por el sector: un sistema capaz de detectar vulnerabilidades críticas en materia de ciberseguridad.
Cuando Anthropic presentó la primera versión de Mythos, el aviso se sintió con especial inquietud en las plantas nobles de los grandes bancos. El modelo demostró que podía localizar en cuestión de minutos fallos en el código fuente de distintos programas —las conocidas como vulnerabilidades de día cero—, una tarea que hasta ahora solía exigir meses, e incluso años, de trabajo a equipos especializados. El sector financiero fue uno de los primeros en activar las alarmas: en manos equivocadas, una tecnología así podría poner en riesgo desde pasarelas de pago hasta las cuentas corrientes de millones de clientes.
El precedente explica la cautela de Anthropic. La compañía decidió no comercializar Mythos Preview como un modelo abierto porque sus capacidades podían servir tanto para detectar fallos como para explotarlos. Su nueva estrategia pasa ahora por dividir esa tecnología en dos vías: Fable 5, una versión adaptada para uso general y con restricciones en las consultas más sensibles, y Mythos 5, una variante orientada a ciberdefensa que se distribuirá inicialmente a través de Project Glasswing entre un grupo reducido de organizaciones de confianza.
Tras meses de ruegos, reuniones y peticiones, organizaciones europeas —incluidas algunas españolas— podrán acceder a la iniciativa que Anthropic lanzó hace unos meses en EE.UU. Hasta ahora, la compañía había limitado el acceso a Mythos ante el riesgo de que una tecnología diseñada para reforzar la seguridad pudiera acabar utilizada con fines maliciosos. Ese escenario llevó ya al BCE a organizar en abril una reunión con los bancos para estudiar los riesgos asociados a estas herramientas y revisar los planes de contingencia del sector. El riesgo de ciberataques se ha convertido en una preocupación central.