Sus fabricantes de acero reciben 15 veces más subsidios para inundar mercados como el español, donde su producción ha caído un 9 % en lo que va de año
04 jun 2026 . Actualizado a las 14:02 h.La fabricación de acero, hierro y ferroaleaciones en España acumuló una caída del 9,1 % entre los meses de enero y abril, según reveló este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y no es de extrañar. Cada vez es más difícil competir con los bajos precios del acero chino, que se ha convertido en el principal responsable del aumento de la sobreoferta en los mercados internacionales y de la severa crisis que atraviesa esta industria. Así lo atestigua la OCDE en su informe sobre las perspectivas del sector para el 2026, divulgado esta mañana: «La débil demanda interna china ha impulsado una importante ofensiva exportadora. Los siderúrgicos chinos enviaron una cifra récord de 131 millones de toneladas de acero a mercados extranjeros en el 2025, el equivalente a alrededor del 14 % de su producción anual», indican sus expertos, quienes certifican que la capacidad mundial de producción de acero se sigue expandiendo, «a pesar de las sombrías perspectivas para la demanda», que volvió a caer en el 2025 por cuarto año consecutivo. Es más, se proyecta que el exceso de capacidad aumentará hasta los 745 millones de toneladas para el 2028. Y el gran responsable será el país asiático, que prevé reforzar su capacidad en los próximos años: «Se encuentra de nuevo en una senda expansiva, con hasta 38,6 millones de toneladas de nueva capacidad planificada gasta el 2028. Es la mayor expansión nacional planificada en cualquier lugar del planeta», explican en el documento.
No se trata de un fenómeno, ni mucho menos, novedoso. La mayor parte de la sobrecapacidad acumulada en las últimas dos décadas ha tenido como protagonista al gigante asiático. Su gobierno ha regado de ayudas estatales a los fabricantes hasta tal punto que, en el 2024, las empresas siderúrgicas chinas recibían 15 veces más subsidios que sus rivales internacionales, en relación al tamaño de sus activos. «Cuando la producción de las nuevas instalaciones no puede ser absorbida por los mercados nacionales, el acero se exporta típicamente a mercados extranjeros a precios bajos, o en forma de productos derivados con uso intensivo de acero, a expensas de los productores de otros lugares», señalan en el informe.
Los subsidios chinos han arrebatado cuota de mercado a productores más eficientes y rentables, retrasando además el cierre de las plantas altamente contaminantes repartidas por el país asiático. Y esa estrategia ha hecho retroceder la facturación de muchas compañías europeas, también gallegas, como Megasa, que ya advirtió hace tiempo esa caída de la demanda de acero en el Continente, motivada por los problemas de los fabricantes de coches, constructoras y empresas de maquinaria industrial.
Ante el aluvión de acero barato chino, las economías desarrolladas han desplegado escudos arancelarios que, en la práctica, no han resultado del todo efectivos porque los fabricantes del país asiático triangulan sus exportaciones para esconder su origen, haciendo paradas intermedias en otros territorios vecinos y evitando así pagar peajes. El número de medidas antidumping (para frenar la competencia desleal) y los derechos compensatorios han alcanzado una cifra récord (395). La Unión Europea, además, preparar nuevos sistemas de cuotas tarifarias con aranceles del 50 % para el acero que exceda las cuotas autorizadas y así sustituir las salvaguardias que expiran este mismo año.