A sus 45 años, Jonathan Andic Raig, hijo del empresario de origen turco Isak Andic y la catalana Neus Raig, lo tenía todo para vivir la vida sin preocupaciones. Hasta que el martes se cruzó en su camino una orden de prisión provisional eludible bajo fianza de un millón de euros acusado de dar muerte a su padre en Montserrat. Jonathan Andic estaba llamado a heredar el imperio textil que levantó su progenitor desde cero. De su vida personal se conoce poco. En general, y pese a formar parte de una de las mayores fortunas de España, Jonathan (Jon, en su círculo íntimo) era un hombre reservado en sus asuntos públicos, aunque fascinado por el mundo del lujo y la ostentación, los coches de alta gama, los yates de ensueño o las escapadas a la exclusiva estación de Sankt Moritz, en los Alpes suizos? Jon estudió Comunicación Audiovisual en Estados Unidos y luego un máster en dirección de empresas en el prestigioso IESE. Entró en Mango en el 2005 y dos años después asumió la responsabilidad de relanzar la línea masculina del grupo, Mango Man, a nivel internacional. En el 2013 su padre lo catapultó hasta la vicepresidencia ejecutiva. Pero ese salto de escala acabó en un sonoro fracaso. La compañía acumuló pérdidas en los tres años posteriores y su fundador tuvo que retomar el control en el 2018, de la mano del directivo Toni Ruiz.
Apartado cada vez más de las funciones ejecutivas, el primogénito se centró en las empresas patrimoniales de la familia y en su vida sentimental. A mediados del 2024, Jonathan comunicó a su padre su decisión de casarse con la que hasta entonces era su novia, la influencer Paula Nata. Navarro (ese es su verdadero apellido) había convertido el lujo en una forma de hacer dinero gracias a las redes sociales. A Isak la idea no debió de gustarle demasiado, porque tres meses antes de morir encargó un «acuerdo prenupcial» a un abogado de Barcelona, para que blindara los bienes de su hijo una vez consumado el matrimonio con Paula.
Una boda polémica
La boda tuvo lugar en septiembre de ese mismo año en una ceremonia de carácter civil, pero la celebración, que iba a tener lugar en la primavera del año siguiente, se pospuso por la muerte del empresario. Este fue, probablemente, uno de los principales motivos de fricción entre padre e hijo y el origen de la cita de aquel 14 de diciembre en Montserrat, según creen los agentes de la Brigada Central de Investigación Criminal de los Mossos.