Los trabajadores del metal paralizan la industria de Vigo y Pontevedra en su primera jornada de huelga

A.Pascual / María Hermida VIGO, PONTEVEDRA / LA VOZ

ECONOMÍA

Las manifestaciones están siendo secundadas desde primera hora de la mañana: «Non fai falta piquete, ninguén foi traballar». Reclaman una subida salarial del 16 % a cuatro años entre otras medidas para mejorar las condiciones laborales

07 may 2026 . Actualizado a las 18:29 h.

La primera jornada de huelga por el fracaso en la negociación del convenio del metal ha paralizado prácticamente a todo el sector en la provincia de Pontevedra. En Vigo, corazón industrial de Galicia, varios miles de trabajadores tomaron las calles para manifestar «a forza da clase obreira» en una etapa pujante y de alta actividad en talleres, fábricas y astilleros. El paro, organizado por los sindicatos UGT, Comisiones Obreras y CIG, es esta vez doble, ya que están llamados a movilizarse tanto la industria del metal como el comercio del metal (ahora mismo con su propio convenio). Están convocadas cerca de 30.000 personas de 3.500 empresas.

En Vigo, la movilización arrancó a las nueve de la mañana simbólicamente desde las instalaciones del astillero Armón, en la avenida de Beiramar, principal referente del sector naval privado de España en estos momentos. La huelga en Vigo fue ampliamente secundada —destacó la alta participación de gente joven— y durante tres horas los empleados cruzaron el centro de la ciudad hasta desembocar en la plaza de la Estrela, junto a la delegación de la Xunta.

En la plaza da Estrela en Vigo se organizó una asamblea que arrancó con el discurso de Xulio Fernández, secretario de organización de Industria en la CIG. Tras mostrar la solidaridad del metal con los trabajadores de la división comercial, denunció las «posturas intransixentes» de Asime, Atra e Instalectra. «Temos un IPC desbocado. Non nos garanten o poder adquisitivo. Non nos garanten os salarios nin melloras sociais de ningún tipo», manifestó. La propuesta más alta lanzada por la patronal para la subida salarial alcanzó el 14,5 % a cuatro años, pero fue descartada por la parte social. Esto molestó a los representantes empresariales que rebajaron de nuevo su oferta al 13 %.

Por su parte, en Pontevedra, los piquetes se dieron cita en industrias grandes como Nodosa (en Marín) o Extrugasa (Valga) pero comprobaron que las plantillas secundaron el paro y por tanto no había actividad alguna en estas plantas. En la ciudad del Lérez, la protesta arrancó en la explanada que funciona como aparcamiento en el barrio de Mollavao. Desde ahí, se marchó detrás de las pancartas hasta la Peregrina. En medio de un fuerte dispositivo policial, se cortó el tráfico en dos carriles de la autovía para que los manifestantes caminasen hacia el centro de la ciudad. El epicentro de la marcha fue en la Peregrina, donde los portavoces de la CIG y Comisiones Obreras pusieron voz a las reivindicaciones: «Isto non vai de salarios, vai de dignidade», se escuchó decir a micrófono abierto.

En Pontevedra la animadversión entre los sindicatos es tal que ni siquiera marchan juntos el 1 de mayo, se dio una curiosa situación con la huelga del metal. UGT, que en Vigo sí salió a movilizarse con los trabajadores del sector. La responsable de industria en esta central, Lourdes Diz, indicó: «Nos desmarcamos por las actitudes de la CIG, que como siempre juega sucio. Estamos hartos de esa manipulación y por eso nosotros no nos movilizaciones, aunque nuestros afiliados pueden seguir o no la huelga».

La CIG también denuncia que no se acepte la subrogación de los trabajadores ni la propuesta para incentivar la jornada intensiva durante los meses de verano. Clamó además por el paro total y por la unidad entre trabajadores para las próximas jornadas de huelga. «Sen nós, non son nada», apostilló Fernández, de la central nacionalista, en Vigo.

La parte social ha establecido como mínimos indispensables para firmar el acuerdo un incremento salarial del 16 % a cuatro años, dos meses de horario intensivo en la época estival para hacer frente al estrés térmico —fundamentalmente en los astilleros—, pluses salariales de toxicidad y penosidad en la actividad naval y la inclusión de los oficiales de primera en el grupo profesional 4, estableciendo una diferencia de 50 euros con respecto a oficiales de segunda.

Rodolfo Otero, secretario de Industria en Comisiones Obreras, expresó en la asamblea que el principal motivo «polo que estamos aquí é pola dignidade que nos queren quitar nos postos de traballo». «Temos que volver a organizarnos coma antaño», reclamó para apelar también a la unidad entre las secciones sindicales. Cristian González, de UGT, tomó entonces la palabra para recordar que el estrés térmico es uno de los puntos esenciales que ansían que permanezca reflejado en el próximo documento laboral, e insistió en la petición de la jornada continuada para que el convenio del metal de Pontevedra mantenga su condición de documento de referencia para otros territorios. 

Patronal

La patronal ha lamentado «el bloqueo sistemático de los sindicatos», a quienes reprocha haber «rechazado, una vez más, una propuesta de máximos del 14,5 % de subida salarial para un convenio a una vigencia de cuatro años», ha indicado, en representación de Asime, ATRA e Instalectra, Jennifer González. Ha afeado a los sindicatos que no hayan «valorado positivamente» las cesiones que han hecho a los sindicatos, por lo que se han «visto obligados a volver a las propuestas» previas, rebajando la subida del 14,5 % al 13 % hasta 2029, así como la aplicación de la reducción de 8 horas de jornada anual en el 2028 en lugar del 2027.

«Nuestro objetivo en la negociación ha sido en todo momento eliminar la incertidumbre y blindar la viabilidad de nuestra industria», ha criticado González, quien ha considerado «incomprensible» que la parte sindical rechazara la firma de un preacuerdo.

Según ella, la parte sindical «aboca a los trabajadores del sector a un callejón sin salida», puesto que «no solo pierden perspectivas de poder mejorar la última propuesta de la parte empresarial, sino que, además, sufrirán una pérdida salarial adicional, ya que cada día de huelga merma aproximadamente un 0,5 % de su salario anual».