El BCE abre la puerta a subir tipos ya en abril si la inflación se desmadra

G. L. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

La presidenta del BCE, la francesa Christine Lagarde
La presidenta del BCE, la francesa Christine Lagarde Jana Rodenbusch | REUTERS

Lagarde asegura que «no titubeará» para hacer cumplir su mandato de mantener la subida de precios en el entorno del 2 %

26 abr 2026 . Actualizado a las 18:50 h.

Habrá que esperar al viernes, día en el que Instituto Nacional de Estadística publicará el avance del IPC de marzo, para medir el efecto que la guerra en Irán ha tenido ya en los precios en España y si de momento la inflación es solo energética o se ha empezado a trasladar al resto de la economía, especialmente a la cesta de la compra.

Un contagio para el que ya se preparan los bancos centrales de todo el mundo, también el europeo, cuya presidenta, Christine Lagarde, avanzó ayer que el organismo está ya preparado para actuar con diligencia y evitar una nueva espiral inflacionista como la que se vivió en la primavera del 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.

En la inauguración del ciclo de conferencias organizado en Fráncfort por el Instituto para la Estabilidad Monetaria y Financiera de la Universidad Goethe, la francesa destacó que el BCE no está en la misma situación que hace cuatro años, y cuenta actualmente con una estrategia diseñada para un mundo de mayor incertidumbre, incluyendo opciones graduales de respuesta.

Además de capacidad para actuar más rápido, el organismo emisor, dice su presidenta, está comprometido a hacer cumplir su mandato de mantener la inflación en el entorno del 2 % a medio plazo, y «no titubeará» en subir los tipos de interés si las consecuencias de la crisis en Irán se agravan.

«La indecisión no nos paralizará: nuestro compromiso de lograr una inflación del 2 % a medio plazo es incondicional», subrayó Lagarde, que quiso con todo rebajar el dramatismo asegurando que los países del euro se encuentran en una posición mucho mejor que cuando tuvieron que enfrentar la invasión de Ucrania, que provocó una gran crisis energética e inflacionista.

«Partimos de una posición más ventajosa en caso de que sea necesario actuar», ha resumido Lagarde, para quien, sin embargo, «al mismo tiempo, existen motivos para mantenerse alerta». «Si actual crisis se mantiene contenida en los mercados energéticos, su impacto en la inflación podría ser limitado. Pero si se intensifica o persiste, la transmisión de la inflación podría acelerarse», advirtió.

Para evitar esos efectos de segunda ronda, y especialmente el efecto contagio a los salarios, que perpetúa la inflación, la presidenta del BCE se mostró dispuesta a actuar con inmediatez: «Ahora, estamos preparados, si procede, para modificar nuestra política en cualquier reunión», lo que abre la puerta incluso a una subida de tipos en la reunión de finales de abril si la situación se deteriora rápidamente.

Esto dependerá, incidió Lagarde, de la evolución de los mercados de materias primas, pero también «de cómo se reparta la carga del shock», que debe ser absorbida por trabajadores, empresas y gobiernos, el famoso pacto de rentas al que también se aludió durante la crisis de Ucrania, aunque luego el reparto de los costes fue muy desigual entre los diferentes agentes económicos.