Banco Santander cae un 3,5 % en bolsa tras su asalto a EE.UU. con la compra de Webster Bank

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ECONOMÍA

Ana Botín, presidenta del Consejo de Administración del grupo Santander
Ana Botín, presidenta del Consejo de Administración del grupo Santander Lenin Nolly | EFE

Los analistas avalan el sentido estratégico de la operación mientras los inversores miran de reojo la ampliación de capital con la que se pagará

04 feb 2026 . Actualizado a las 19:36 h.

Los inversores tratan de digerir el golpe en la mesa que Banco Santander ha dado para crecer en EE.UU., un país donde algunos bancos europeos no tuvieron la mejor de las experiencias, pero que ahora es el principal foco de crecimiento de la entidad comandada por Ana Botín. Las acciones del banco llegaron a caer ayer un 4,6 % tras conocerse la compra de Webster Bank por 12.200 millones de dólares (unos 10.200 millones de euros), aunque luego se moderaron al 3,5 % para cerrar en 10,70 euros. Es cierto que los analistas ven con buenos ojos la justificación financiera de la operación. Pero a muchos inversores les ha pillado por sorpresa, frente a la idea inicial de que el banco usaría su capital para crecer de manera orgánica o para elevar el dividendo. Frente a la dilución por la esperada ampliación de capital para hacer frente a la compra —estimada en unos 3.500 millones—, la entidad se ha comprometido a mantener su plan de remuneración y ayer mismo inició el nuevo programa de recompra de acciones por valor de 5.000 millones.

Botín confía en que el mercado sepa poner en valor el potencial de su estrategia en el corto plazo. Pese al impacto que la ampliación de capital tenga sobre las acciones del banco, los analistas ven lógica la operación por la que Santander entrará de lleno en el top 10 de la banca estadounidense. Un mercado en el que, según explicó Botín, «hay que estar sí o sí para competir». El departamento de análisis de Bankinter coincide en que el castigo bursátil inicial resulta «excesivo», considerando que «la operación mejora el perfil de riesgo del banco, tiene sentido industrial por mejoras de escala (ante los 800 millones de dólares esperados en sinergias) y los múltiplos de adquisición son atractivos». «El banco ya está presente a gran escala en todos sus mercados y puede aspirar a alcanzar sus objetivos de rentabilidad dos años antes de lo que esperábamos», insisten desde Kepler. Por su parte, los expertos de Barclays creen que, aunque los riesgos de ejecución persisten, el nuevo objetivo de rentabilidad para el 2028 tras la operación —superior al 20 %— «claramente se sitúa por encima de las expectativas del mercado».

Uno de los puntos fuertes de la operación es, a juicio de los expertos, la mayor exposición que Santander conseguirá a divisas fuertes (dólar, libra y euro) a partir de ahora, también tras su salida de Polonia y la compra de TSB al Sabadell en Reino Unido el pasado verano. En la otra cara de la moneda, las dificultades para llevar a cabo dos integraciones casi simultáneas (Webster y TSB) en distintos continentes. «Estamos donde queremos estar, no habrá más compras ni prevemos más ventas», afirmó el martes Ana Botín.

Tras la operación, la entidad será el décimo banco más grande con todos los negocios que mantienen en la región que, a juicio de Botín, «son muy complementarios». En este sentido, Webster Bank dará escala en el negocio de banca comercial al Santander, que en EE.UU. tenía hasta ahora su punto fuerte en consumo. En total, ambas entidades sumarán 327.000 millones de dólares en activos, 185.000 millones de dólares en préstamos y 172.000 millones de dólares en depósitos, de acuerdo con cifras a 31 de diciembre del 2025.

«Esta operación nos va a hacer subir el beneficio por acción entre un 7 % y un 8 % respecto a antes de realizarla», reiteró Botín, que aspira a convertir al Santander en el cuarto o quinto banco más eficiente de la primera potencia mundial para el 2028.