El coste de crear empleo en España se eleva un 28 % en diez años

c. cándido MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

EFE / André Coelho | EFE

Los gastos adicionales por trabajador crecen más rápido que los salarios, mientras la economía pierde competitividad frente a Europa, según la Fundación Civismo.

27 nov 2025 . Actualizado a las 17:59 h.

El gasto que tiene que afrontar una empresa por tener en su plantilla a un trabajador se ha disparado en España hasta los 3.256 euros al mes por empleado en los últimos diez años. De este importe, 840 euros corresponden a otros costes —principalmente a cotizaciones—, que han crecido un 28 % desde el 2015. «Muy por encima de los propios salarios», denuncia la Fundación Civismo en su informe La evolución de las cargas para los generadores de empleo en España 2000-2025.

El resultado que dibuja esta organización es un escenario complicado para empresas y trabajadores: los salarios reales apenas crecen, la inflación pasada ha erosionado el poder adquisitivo y los precios energéticos industriales se dispararon un 45 % entre el 2021 y el 2024, afectando especialmente a sectores intensivos en energía y transporte.

Todo, mientras la productividad avanza de manera moderada: solo un 1,7 % anual entre el 2015 y el 2025, frente a un incremento de los costes laborales unitarios del 2,5 %, «lo que supone una pérdida de competitividad superior a ocho puntos frente a la zona euro», señalan los expertos de la Fundación Civismo.

«España recauda como los países más ricos, pero sin su capacidad de pago ni su productividad», añaden los analistas de la fundación. La presión fiscal total ya alcanza el 37,3 % del producto interior bruto (PIB), por encima de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), compuesta por 38 países miembros, en su mayoría democracias con economías de mercado.

Lastre para la inversión

Por otra parte, señalan los expertos del organismo en ese mismo informe publicado ayer, el coste creciente del trabajo está frenando la inversión, encareciendo la creación de empleo formal y erosionando la competitividad exterior.

Y la distancia que la separa de economías como Francia, Bélgica o Dinamarca (tradicionalmente con más cargas impositivas) se ha reducido de seis a apenas tres puntos desde el 2015.