China prepara su contraataque comercial y sopesa abrir la guerra del cerdo con España

Z. Aldama MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

Staff | REUTERS

Pekín estudia la represalia por los aranceles europeos a sus coches eléctricos y pone al porcino español en la diana

17 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Ojo por ojo, diente por diente. En el diccionario diplomático: reciprocidad. Es el elemento que rige el comercio mundial, y un arma arrojadiza que tiene en China un protagonista cada vez más prominente. Porque la asimetría de sus relaciones económicas con el resto del mundo, caracterizadas por una balanza comercial escorada casi siempre a su favor, provoca fricciones y temor. De ahí surge la guerra arancelaria que le declaró Trump nada más acceder a la presidencia de EE.UU. —uno de los pocos puntos en los que ha coincidido con Joe Biden—, y también la que se avecina con la Unión Europea.

Porque Bruselas ha determinado que los principales fabricantes chinos de vehículos eléctricos juegan con ventaja gracias a los subsidios recibidos y esta semana ha decidido imponerles aranceles. Tres de las marcas más relevantes verán cómo sus productos se encarecen en el mercado europeo a partir del 4 de julio: un 17,4 % los de BYD, un 20 % los de Geely, y el 38,1 % en el caso de SAIC. Para el resto habrá dos tipos: del 21 % si han colaborado con la investigación europea, y del 38,1 % si no lo han hecho.

Pero Pekín no se va a quedar de brazos cruzados. Aunque es consciente de que tiene más que perder que Europa —el año pasado sus exportaciones a la UE superaron en 291.000 millones de euros a las importaciones—, ya ha comenzado a buscar los productos europeos contra los que puede arremeter en su represalia. Y entre ellos se encuentran dos muy relevantes para España: la carne de cerdo y el vino.

El runrún llevaba tiempo corriendo entre los empresarios españoles afincados en China, y el diario oficialista Global Times, controlado por el Partido Comunista, publicó el pasado jueves lo más parecido a una confirmación en un tuit: «Exclusiva: la industria china está reuniendo pruebas y ha solicitado a las Autoridades que abran una investigación antidumping contra la importación de cerdo de la Unión Europea».

Aviso a navegantes

«Es un aviso a navegantes, porque China suele comunicar estas cosas a tres niveles. Todo empieza como un rumor, luego la prensa oficialista comienza a publicar historias sobre el tema, y finalmente se toman medidas a nivel oficial», explica un empresario español del sector cárnico en China. «No creo que todavía se estén moviendo papeles en los despachos, pero todo puede cambiar en cualquier momento», apostilla.

En un comunicado interno, la Asociación Empresarial Cárnica Anafric advierte de que «China está considerando seriamente medidas de represalia contra los productos agroalimentarios de la UE, en particular para la carne de porcino (incluidos los despojos comestibles), los productos lácteos y los vinos (en orden decreciente de valor económico exportado)». Daniel de Miguel, director adjunto de Interporc, todavía no está preocupado. «Sería injusto que se impusieran aranceles a la proteína favorita de China, porque estamos ayudando a suministrar un producto básico y tenemos una buena relación bilateral», analiza. No obstante, reconoce que está a la expectativa, y que una medida de este tipo haría daño.

 Al fin y al cabo, el año pasado España exportó a China carne y despojos de cerdo por valor de 1.222 millones de euros, lo cual lo convierte en la segunda mayor partida, solo por detrás de los productos farmacéuticos.

«Es el principal destino de todo el porcino español. Un impuesto nos haría perder mucha competitividad en un momento en el que otros países están entrando en el mercado», señala De Miguel, recalcando que la situación no es especialmente boyante. Solo hay que ver los datos del 2020, cuando la partida se disparó hasta los 3.133 millones. «Aprovechamos la peste porcina para alcanzar esos récords. Ahora la situación se ha normalizado, China ha recuperado su producción, y los precios han caído también por la complicada coyuntura económica», desarrolla el responsable de Interporc, que sí ve factible la posibilidad de que Pekín quiera usar el cerdo para negociar lo relacionado con sus coches eléctricos. Daniel Molla, CEO de Euromet Agrofood, vaticina que «los aranceles llegarán primero a productos caros, porque para los de primera necesidad son cautos».

Desconfianza creciente

«Estamos en una escalada de este tipo de anuncios y también en un descenso de la vinculación de negocios a nivel macroeconómico, y todo esto se ve en las cifras del comercio en ambas direcciones», comenta Luis Galán, director de la consultoría 2Open en China. «No es nada bueno. Basta con que haya algún anuncio gubernamental para que la opinión pública reaccione contra los productos, ya sea los chinos en Occidente o los occidentales en China», añade, señalando que este enrarecido clima comercial «provoca una gran desconfianza que está frenando las inversiones» en el gigante asiático.

Desde la Oficina Comercial de España en China se pide prudencia: «Este tipo de medidas deben demostrar que los productos tienen un impacto dañino sobre la industria local china. En el caso del porcino, es evidente que tiene un efecto de amortiguación y de estabilización ante las fluctuaciones de los precios y de la producción local». En definitiva, que el cerdo español es positivo para el mercado de la carne que más se consume en China.