El Supremo ordena repetir el juicio al empresario Aristrain, absuelto de varios delitos fiscales

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

El presidente de Aristrain, José María Aristrain, en una imagen de 1998
El presidente de Aristrain, José María Aristrain, en una imagen de 1998 SERGIO BARRENECHEA

El magnate vasco del acero sorteó en el 2022 la pena de cárcel y la multa multimillonaria que pedía la Fiscalía para él por simular vivir fuera de España

14 jun 2024 . Actualizado a las 17:20 h.

El Tribunal Supremo ha anulado la absolución del del empresario guipuzcoano José María Aristrain por un supuesto fraude al simular que su domicilio fiscal se ubicaba en Suiza. Una sentencia dictada en el 2022 por la Audiencia Provincial de Madrid, lo había eximido de culpa, pero ahora los magistrados ordenan que se repita el juicio y que se haga ante otro tribunal.

En enero de 2022, la Audiencia Provincial de Madrid absolvió al empresario vasco al considerar que la prueba realizada era «insuficiente» y no permitía acreditar que Aristrain «simulara un traslado de su residencia habitual» entre los años 2005 y 2009.

Durante el juicio, celebrado a finales del 2021 en el que el denominado «magnate del acero» se acogió a su derecho a no declarar, la Fiscalía rebajó a 52 años de cárcel y 185,2 millones de multa su petición para Aristrain.

La Audiencia Provincial atendió a los argumentos de la defensa y concluyó que de las pruebas realizadas no se podía inferir que el empresario simulara haber trasladado su residencia habitual de España a Suiza.

Tampoco que la dirección efectiva de Corporación JMAC BV, sociedad de Aristrain creada en los Países Bajos en 1998 como tenedora de acciones de Arcelor, ArcelorMittal y ArcelorMittal Steel, «estuviera en España» a pesar de que la Fiscalía sostenía que se creó para acogerse artificiosamente al beneficioso tratamiento fiscal de dicho país.

Por ello, la Audiencia Provincial absolvió a Aristrain, fallo que ahora el Tribunal Supremo califica de poco fundamentado y obliga a repetir el juicio en otro tribunal.

En un auto fechado el pasado 29 de mayo, el Supremo estima los recursos de casación interpuestos por el Ministerio Fiscal y por la Abogacía del Estado en representación de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT).

En la sentencia absolutoria que ahora se declara nula también fueron absueltas las mercantiles Corporación JMMAC BV, International Restoration Cars Limited, Guanaba SL y Corporación JM Aristrain S.L.

Entre otros argumentos, el Supremo indica que en este caso «se exigía un mayor esfuerzo argumental del tribunal ante las alegaciones expuestas por las acusaciones en torno a las consideraciones que éstas pronunciaron de que el acusado es sujeto tributario, sobre todo en lo que afecta a que no se cumple la ley de IRPF.

La norma especifica que debe radicar en España «el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, de forma directa o indirecta».

La Audiencia debió dar «una respuesta motivacional más exigente y argumentada a las alegaciones que expusieron las acusaciones para descartar el tribunal la concurrencia de los requisitos del acusado para ser considerado como sujeto tributario».

Causas previas

La Audiencia Provincial de Madrid también absolvió en enero del 2022 a Aristrain de otros delitos contra la Hacienda Pública por un montante total de 211 millones de euros. La Fiscalía llegó a pedir para él 64 años de cárcel por simular vivir fuera de España (en Suiza) entre los años 2005 y 2009, además de reclamar una multa de 1.190 millones de euros. 

¿Quién es José María Aristrain de la Cruz? Se trata de un conocido empresario vasco del acero, accionista de ArcelorMittal y Tubacex, que logró amasar una de las 25 mayores fortunas de España. Comenzó a forjar su imperio siderúrgico con un pequeño negocio de chatarra, con el que se fue abriendo paso en el sector. A mediados de los años 50 del siglo pasado desplegó la fundición J. M. Aristrain en Olaberria (Guipúzcoa) y en los años posteriores se puso al frente de otras compañías del metal. Hizo caja con la venta de las plantas a Aceralia, germen de ArcelorMittal.