La OCDE avala reducir la jornada de trabajo en España para impulsar su baja productividad

L. Palacios MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

VÍTOR MEJUTO

Pide vigilar el bum de los fijos discontinuos para que no se conviertan en «una nueva fuente de precariedad»

06 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La OCDE, la organización que engloba a los países más desarrollados del mundo, ve con buenos ojos la propuesta del Gobierno de reducir la jornada laboral de los trabajadores, para ver si así España consigue acabar con otro de sus males endémicos, junto al paro: su baja productividad. Eso sí, deja claro que prefiere que se haga con el acuerdo de los sindicatos y la patronal, algo que no parece probable, puesto que la negociación para reducir la semana laboral de 40 horas a 37,5 el año que viene está estancada en la mesa del diálogo social, por el escepticismo de los empresarios.

Esta es una de las recetas que propone este think tank en un informe publicado ayer para mejorar la productividad en España, que crece apenas un 0,5 % al año, menos de la mitad que la media de la OCDE (1,2 %). Así, sugiere que el Gobierno debería «aprovechar la fuerte participación de los interlocutores sociales en el ámbito del tiempo de trabajo para promover una mejor comprensión de los efectos de una semana laboral más corta, facilitando la experimentación política y ampliando la base de pruebas».

La OCDE reconoce que hasta ahora «solo hay pruebas limitadas sobre el impacto de una reducción de la semana laboral en la productividad», pero se muestra partidaria de arriesgarse para tener «más pruebas empíricas», ya que «hay pruebas claras de que las jornadas laborales muy largas aumentan los riesgos para la salud y reducen la satisfacción y la productividad por hora».

En este sentido, se decanta más por una reducción en el número de horas diarias que por pasar a trabajar cuatro días a la semana en vez de cinco. Lo hace porque entiende que no tendría el mismo efecto positivo en la productividad y en el equilibrio entre la vida laboral y personal, ya que al incrementar las horas diarias para poder concentrar la jornada semanal en menos días, aumenta también la intensidad laboral y la presión.

Asimismo, la OCDE manifestó su apoyo a la reforma laboral, por su efecto en la reducción de la temporalidad, aunque mostró ciertas reticencias hacia el bum de los trabajadores fijos discontinuos, que se han duplicado en estos dos años. Así, pidió vigilar esta figura en la mesa del diálogo social para que no se conviertan en «una nueva fuente de precariedad», ya que ofrecen «más seguridad laboral, pero cierta incertidumbre económica en cuanto a sus ingresos».