La Justicia da la razón a una empresa gallega: llamar a un trabajador de baja para preguntarle cómo está no viola su intimidad

G. L. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Oscar Vazquez

El TSXG rechaza que el seguimiento de las incapacidades temporales vulnere derechos como el de la desconexión digital

06 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) no ve invasivo que una empresa llame repetidamente a los trabajadores de baja médica para preguntarles cómo se encuentran. Así lo ha establecido en una sentencia que desestima la demanda interpuesta por Comisiones Obreras contra una compañía de Vigo, en la que el sindicato pedía que se declarase ilegal el protocolo establecido para el seguimiento del absentismo laboral.

De acuerdo con este, los coordinadores deben llamar a los trabajadores que tienen a su cargo cuando faltan al trabajo por razones de salud, para interesarse por su estado y preguntarles si necesitan algo, pero «sin coaccionarlos o pedirles que se reincorporen y ni siquiera para conocer el motivo de su ausencia», como consideró probado en primera instancia el Juzgado de lo Social número 1 de Vigo, cuya sentencia desestimatoria confirma el alto tribunal gallego.

Este rechaza que ese seguimiento telefónico, que cesa si el trabajador no responde a las llamadas o pide no volver a ser contactado, se pueda percibir como una medida de presión o vulnere los derechos de los trabajadores, entre ellos el derecho a la intimidad o a la desconexión digital. Sobre el primero, recuerdan que las llamadas son cordiales, no se presiona para forzar la reincorporación y no se pregunta por el motivo de la baja. Sobre el segundo, argumentan que no se obliga al empleado de baja a «estar conectado al software de la empresa a través de ordenadores o teléfonos corporativos» ni se le obliga a responder llamadas ni mensajes si no lo desea.

Por ello, confirma la sentencia de primera instancia y concluye que este protocolo de seguimiento de las bajas «no es vulnerador de derecho alguno de los trabajadores, sino que debe ser interpretado como un protocolo que tiene por intención crear un buen ambiente laboral entre compañeros de trabajo». Añade, en ese sentido, que no puede entenderse «que una simple llamada de teléfono, que no hay obligación de atender y que se centra en saber cómo se encuentra el trabajador y si necesita ayuda, vulnere derecho alguno».