Polémicas e ingentes pérdidas precipitaron el final de Credit Suisse

c. p. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

La entidad suiza, envuelta en una larga ristra de escándalos, perdió 7.400 millones el año pasado

20 mar 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

No es casualidad que los problemas bancarios en Estados Unidos hayan precipitado el fin de Credit Suisse. Cuando se producen turbulencias financieras, el mercado desconfía de los bancos más vulnerables y el suizo llevaba años arrastrándose por el fango. Tanto, que en los últimos cinco años ha perdido un 88 % de su valor.

Hay dos factores que explican su caída en desgracia. La primera es la larga lista de polémicas que atesora y que han dilapidado el prestigio del banco. Sin ir más lejos, en el 2022 fue condenado por blanquear dinero de una banda búlgara dedicada al narcotráfico. También tuvo que pagar 238 millones de euros en Francia para evitar un litigio relacionado con actividades de evasión fiscal.

Un año antes, los reguladores del Reino Unido y Estados Unidos sancionaron a la entidad con 407 millones de euros por participar en una trama de corrupción y sobornos en Mozambique en el 2013. A esa cuantía hay que sumarle los 83 millones de euros de multa que le impusieron los servicios de Competencia de la Comisión Europea por participar en un cartel en el mercado de divisas. Fue el único banco que se negó a cooperar en las investigaciones, una vez que se reveló su existencia.

La cifra palidece en comparación con la sanción histórica que le impusieron en Estados Unidos en el 2014 (casi 1.900 millones de euros) por ayudar a miles de ciudadanos del país a evadir impuestos, lejos de los 115 millones que le exigió Bruselas por manipular el líbor (un tipo de interés interbancario)

El ocaso de la entidad

A esos escándalos hay que sumar una larga década de nefasta gestión de las cuentas, agravada con la pandemia. En el 2021, la entidad cerró el ejercicio con pérdidas de hasta 1.600 millones de euros, unos números que quintuplicó el año pasado, cuando el agujero creció con otros 7.400 millones de euros de pérdidas.