La Comisión propone un tope al precio del gas de 220 euros el megavatio, insuficiente para España

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

JOHANNA GERON | REUTERS

Bruselas y la AIE anticipan un escenario energético «más difícil» en el 2023

12 dic 2022 . Actualizado a las 18:14 h.

Un día antes de que los 27 ministros de Energía de la Unión Europea (UE) se reúnan en Bruselas para tratar de desbloquear el plan de emergencia energética, la Comisión Europea y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han advertido este lunes de que el año 2023 «puede ser incluso más difícil» de lo que ha sido el 2022, por eso han instado a las cancillerías a aparcar sus reservas y llegar a un acuerdo inmediato. «Nunca hemos visto una crisis energética de esta profundidad y complejidad», alertó el director ejecutivo de AIE, Fatih Birol. 

Lo hizo en una comparecencia conjunta con la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, quien admitió que la UE hace frente el año que viene a un déficit de gas equivalente al 7 % de su consumo anual (30.000 millones de metros cúbicos). Hasta 60.000 si no se adoptan medidas urgentes ¿Por qué?

La alemana ha explicado que, lo más probable es que Rusia corte el escaso flujo de hidrocarburo que todavía bombea (20 % del total) y que la demanda global aumente a medida que China levante su política de covid cero, reactivando la economía y el consumo. Por si fuera poco, la AIE ha alertado de que nunca antes habían visto tan poco margen para aumentar la capacidad de generar gas natural licuado (GNL) en un mercado en el que el país asiático es un gran importador. 

¿Cuál es el coste de garantizar la seguridad energética en la UE el próximo año? De acuerdo a los cálculos del organismo, cerrar esa brecha en el suministro exigirá que gaste unos 100.000 millones de euros en su conjunto. Una inversión multimillonaria que podría recuperar en solo dos años «gracias a los ahorros en las facturas energéticas», apostilló Birol. 

Para poder llegar a tiempo es imprescindible que los Gobiernos europeos lleguen a un acuerdo sobre el tope al precio del gas que entra en la UE. Alemania y los Países Bajos son reacios porque consideran que una intervención de este calibre podría poner en riesgo el suministro a sus hogares y empresas. Prefieren recurrir a sus abultados colchones fiscales para capear la crisis. 

Enfrente tienen a países como Bélgica, Grecia, Portugal y la propia España, quienes demandan desde hace semanas que se imponga un techo bajo de carácter temporal, parecido al mecanismo ibérico aún vigente.

Bruselas propuso inicialmente activar el tope al precio del gas cuando la cotización del hidrocarburo se disparara por encima de los 275 euros el megavatio hora (MWh) durante dos semanas seguidas

La sugerencia fue rechazada de plano por las cancillerías, incluso las más reticentes, por «inaplicable», ya que, de darse ese escenario, las industrias ya estarían cerrando sus puertas. La propia ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, calificó de «broma de mal gusto», la propuesta: «Parece diseñado para garantizar que nunca jamás se llegue a aplicar». 

Desbloquear el plan

Horas antes de que se reúnan los ministros europeos, la Comisión ha enmendado su iniciativa, rebajando el tope del precio del gas a los 220 euros/megavatio, con el fin de desbloquear el plan de emergencia energética. 

Según un borrador al que ha tenido acceso Europa Press, el tope se activaría si durante cinco días se supera ese umbral y si la diferencia respecto a la referencia del gas natural licuado en el mercado internacional supera los 35 euros. Se desactivaría de forma automática, eso sí, en cuanto el precio se situara por debajo de los 220 euros durante cinco días consecutivos. 

El umbral sigue siendo demasiado elevado para algunas cancillerías, incluida la española. 

¿Qué hay en juego? No solo la factura energética del 2023, también otras medidas urgentes incluidas en el plan, como las destinadas al rápido despliegue de renovables

La decisión de dar prioridad a estos proyectos a costa de relajar los criterios ambientales, considerándolos de «interés público superior», debería acelerar la tramitación de muchos de los que todavía están en los cajones de Administraciones Públicas. Von der Leyen calcula que la UE «podría incluso doblar la capacidad de energía renovable en el 2023», ayudando a reemplazar hasta 12.000 millones de metros cúbicos de gas, de la brecha de 30.000 que tienen los Veintisiete. 

También está por ver qué pasa con los bautizados como «acuerdos de solidaridad» entre países para repartir el suministro de energía en picos de escasez «hacia donde más se necesita». «Todavía no se han llevado a cabo», admitió la alemana. 

Tampoco funcionó en su momento la iniciativa para crear plataformas de compras de gas conjuntas. Este 2022, los países han optado por la vía del «sálvese quien pueda», encareciendo la factura del bloque. «Es inaceptable», reconoció Von der Leyen.