La CEOE, autónomos y pymes de transportistas rechazan la huelga, lo que desinfla el paro

edurne martínez MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

PACO RODRÍGUEZ

Fenadismer, la asociación que en marzo sí se unió a las protestas provocando el caos decide ahora no secundarlas

09 nov 2022 . Actualizado a las 18:05 h.

El paro convocado por la Plataforma en Defensa del Transporte a partir del lunes de forma indefinida comienza a desinflarse. Una de las plataformas más representativas del sector, Fenadismer (Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España), decidió ayer en una asamblea extraordinaria no secundar la huelga. Esta federación, que representa a 32.000 pymes y autónomos del transporte de mercancías con más de 60.000 vehículos, apoyó el pasado mes de marzo los paros que lideraba Manuel Hernández, presidente de la Plataforma del Transporte por Carretera, lo que complicó muchísimo la situación y tensionó enormemente la cadena de distribución, con desabastecimiento de ciertos productos en algunos supermercados durante semanas.

En esta ocasión, sin embargo, ha dado un paso atrás después de celebrar una asamblea extraordinaria para preguntar a los asociados su opinión. En un comunicado aseguraban ayer que las medidas que se han tomado para aliviar la crítica situación a la que se enfrentaba el sector en marzo no justifican esta acción de «presión límite». Aseguran que la situación del transporte no es la misma que por aquellas fechas y que las medidas que entonces se aprobaron han permitido incrementar sus tarifas y disfrutar de bonificaciones que ayudan a compensar el impacto de la subida de los costes.

Pero el rechazo es unánime también por parte de la patronal de empresarios (CEOE), los autónomos (ATA) y la confederación de las pequeñas y medianas empresas (Cepyme). En un comunicado conjunto las tres organizaciones expresaron su oposición al paro previsto para el lunes al entender que «solo agravará la difícil situación económica» en la que ya se encuentran las empresas y la población. Indicaron que respetan la decisión de los que quieran ejercer su derecho a la huelga, pero que se oponen a que «impongan su voluntad a los que deseen seguir trabajando».

Así, exigen que no se vuelvan a repetir los «actos violentos, coacciones, bloqueos y cortes de tráfico» que se dieron en marzo.

Es la misma decisión que tomaron ayer los transportistas valencianos (FEVT), lo que suma una asociación más al rechazo ya notificado hace días por el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC). También las principales organizaciones del sector en Galicia se oponen a la huelga.

Tras estas decisiones contrarias a la huelga, todo parece apuntar a que los paros convocados a partir del lunes no tendrán el mismo efecto que hace ocho meses. Y es que, hasta ahora, el resto de las asociaciones lo han rechazado y han apostado por la vía de la negociación con el Gobierno, como las organizaciones EMT, UNO y Astic, que también forman parte del CNTC.

Además, el sindicato UGT lanzó un comunicado el pasado martes en el que rechazaba el paro y abogaba por una mesa sectorial de diálogo ya que «no ve razones de calado» para esta convocatoria. En este sentido, recordó que no se trata de una huelga sino de un «paro patronal».

Este diálogo que pide el sector podría ser la clave para que la Plataforma desconvoque los paros después de que su presidente confirmara que si el Gobierno se compromete en firme, «levantarían el pie» de las protestas. Por su parte, el Ejecutivo se abrió también el martes a reunirse con ellos y hacer «todo lo necesario» para evitar esta huelga.

Ya el pasado lunes, las principales patronales del consumo expresaron en un comunicado conjunto el temor al daño que podría llegar a causar esta segunda huelga del 2022. Tanto a las grandes compañías como a «las miles de pymes que atraviesan un momento delicadísimo».