La Unión Europea pactará este viernes medidas urgentes para abaratar la energía

J. Albisu y A. Suárez-Bustamante EFE, BRUSELAS

ECONOMÍA

PEPA LOSADA

Sobre la mesa, un impuesto del 33 % a los beneficios de petroleras y gasistas y un tope a los ingresos de nucleares y renovables

29 sep 2022 . Actualizado a las 18:18 h.

Los países de la Unión Europea (UE) cuentan con acordar este viernes un ahorro generalizado del 10 % del consumo eléctrico, un impuesto a los beneficios extraordinarios de las petroleras y un tope de precio a las renovables, como medidas de emergencia para aliviar los disparatados precios de la energía.

Ese paquete de medidas -temporales y de aplicación inmediata- es la primera reacción comunitaria de envergadura tras más de un año de crisis energética, salvo por el ahorro voluntario de gas del 15 % acordado antes del verano y el llenado de los depósitos de cara al invierno, que están ya a una media del 88,17 % de capacidad.

En paralelo, se siguen desarrollando otros debates sobre posibles compras conjuntas de gas o límites de precio a las importaciones en la UE y, en un horizonte más lejano, se fraguará una reforma de calado del mercado eléctrico.

Según los documentos preparatorios de la reunión, las tres medidas basadas en una propuesta formal de la Comisión Europea que se pactarán este viernes pasan por gravar un 33 % los beneficios caídos del cielo de las empresas de hidrocarburos, fijar un tope de 180 euros el megavatio hora de origen inframarginal (nuclear, lignito y renovables) y reducir el consumo eléctrico un 10 % de media.

En principio, a España solo le afectaría directamente la medida sobre el ahorro eléctrico, pues Madrid pelea por poder mantener su propias medidas, algunas de ellas aplicadas ya desde hace un año y similares a las que ahora quieren el resto de socios comunitarios.

Además, España y Portugal podrán seguir usando, al menos hasta mayo, el mecanismo ibérico que limita el contagio del precio del gas a la electricidad en el mercado mayorista y que cada vez resulta más atractivo para sus vecinos.

En cuanto a la rebaja del consumo de electricidad, distintas fuentes europeas y diplomáticas coinciden en que hay acuerdo sobre el fondo y que los países simplemente quieren flexibilidad para calcular cómo ejecutarla «sin rebajar el objetivo» del 10 % de media planteado por Bruselas. «Se mantiene la ambición de un objetivo vinculante pero con elementos que se puedan modular», razona un diplomático.

Tope de precio al gas

La cita -que empezará a las 9 horas, se celebrará a puerta cerrada y se espera concluya sobre las 14 horas- también servirá para debatir medidas adicionales sobre cómo abaratar el gas, que Europa paga más caro que en ningún lugar del mundo, especialmente desde la invasión de Rusia sobre Ucrania, y que marcó un récord en agosto de 346 euros por megavatio hora frente a los cerca de 30 de un año antes, aunque ahora se sitúa en torno a los 200.

Más de la mitad de los socios comunitarios quieren imponer un tope de precio a todo el gas que importe la UE, medida que secundan Bélgica, España, Francia, Italia, Polonia, Eslovenia o Grecia, pero no los llamados «halcones», como Alemania, Países Bajos, Austria o los nórdicos, caracterizados por tener altas rentas y ser alérgicos a intervenir en los mercados.

«Varios Estados miembros (...) se están poniendo más y más nerviosos por el hecho de que la Comisión no reaccione», reconoce una fuente europea.

Bruselas, que se inclina por fijar un tope de precio solo a las importaciones de gas ruso por gasoducto, se espera que el próximo martes presente una propuesta, teniendo en cuenta el debate de los países.

La Comisión también ha abierto la puerta por primera vez a extender la excepción ibérica al conjunto de la UE, como reclaman países como Francia, hecho que ha celebrado la vicepresidenta española Teresa Ribera, quien en una entrevista con Efe festejó que Bruselas estudie ahora generalizar las medidas energéticas que aplica España, circunstancia que «ha acallado muchas tonterías».

Estas son las medidas con las que Bruselas espera reducir la factura energética

c. porteiro

«Lo que nos espera no será fácil, ni para las familias ni para las empresas [...] Esta no es solo una guerra contra Ucrania. Es una guerra contra nuestra economía y nuestros valores. Contra nuestro futuro», advirtió en su discurso sobre el estado de la Unión la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. La alemana presentó el plan de emergencia para intervenir el mercado de la electricidad, aliviar las facturas y prepararse para un invierno que se presenta duro. Sobre la mesa: un límite al precio de la luz, objetivos de reducción del consumo y un impuesto «solidario» a petroleras y gasistas. El gran ausente: el tope al precio del gas importado.

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