La Reserva Federal de EE.UU. sube los tipos de interés hasta máximos del año 2008

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

JIM LO SCALZO | EFE

El Banco Central Europeo se verá forzado a seguir sus pasos para no encarecer más la factura energética

22 sep 2022 . Actualizado a las 09:05 h.

Sin contemplaciones, la Reserva Federal estadounidense (Fed) acometió este miércoles la tercera subida consecutiva de tipos de interés. Lo hizo de un plumazo, encareciendo 75 puntos básicos el precio del dinero hasta situar los tipos en el rango del 3 y el 3,25 % —el de referencia en la eurozona está en el 1,25 %—. Se trata del umbral más alto desde principios del año 2008, antes del estallido de la crisis financiera.

La maniobra, la más agresiva desde los años 80, viene motivada por la necesidad de poner coto a la inflación, que cerró agosto en el 8,3 %, dos décimas por encima de lo esperado, a pesar del abaratamiento de los carburantes. Allí es la demanda, y no la crisis energética, la que está propulsando los precios de la cesta de la compra. Este movimiento también es significativo porque marca la hoja de ruta que seguirá el organismo en los próximos trimestres, hasta domar los precios. Pronostica que será «apropiado» acometer nuevas subidas de los tipos de interés. La proyección central apunta a que los tipos de interés se situarán este año entre el 4,1 y el 4,4 %, frente al rango de entre el 3,1 y el 3,6 % estimado en junio. Para el 2023, los banqueros anticipan una horquilla de entre el 4,4 y el 4,9 %, frente al rango de entre el 3,6 y el 4,1 % de hace solo tres meses.

¿Qué supone en la práctica? Los ciudadanos estadounidenses tendrán más problemas para poder hacer frente a sus hipotecas o deudas. Además, la subida de tipos encarece los préstamos, reduciendo la circulación del dinero en la economía. Las cosas se pondrán más difíciles para las empresas y eso, en última instancia, puede acabar afectando al empleo en forma de reducciones de plantillas.

Los datos apuntan en esa dirección porque la Fed ha empeorado sus previsiones macroeconómicas, aunque descarta la recesión. Ha reducido el crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 1,7 % (estimado en junio) a solo el 0,2 % para este año. Y del 1,7 al 1,2 % para el 2023. Un frenazo en toda regla. Ese enfriamiento se traducirá en un ligero aumento del paro, hasta el 3,8 % de la población activa.

El euríbor en el 2,4 %

La decisión de la Reserva Federal añade presión al Banco Central Europeo (BCE), que deberá seguir la senda alcista si aspira a mantener la paridad con el dólar. Si no sube los tipos, el euro perderá valor, encareciendo todavía más las compras en el exterior de productos energéticos como el gas. Pero una nueva subida de ese calibre —el BCE ya subió 75 puntos básicos el pasado 8 de septiembre, el mayor alza de su historia— podría empujar a la eurozona a la recesión, congelando el crédito y añadiendo presión a los hogares hipotecados. Solo hay que ver el euríbor -índice de referencia para la mayoría de las hipotecas- que ha escalado hasta el 2,4 %, su cota más alta desde el año 2009.

Aunque los bancos no ven «estrés hipotecario», el Gobierno español está negociando con ellos un protocolo para evitar que la subida de tipos no desemboque en una cascada de desahucios, como se vivió en la última crisis.

El BCE consuma la mayor subida de tipos de su historia para frenar la inflación

C. Porteiro

Nunca antes en la eurozona se había alcanzado un umbral tan alto de inflación. Con los precios repuntando un 9,1 % en solo un año, poniendo en aprietos a empresas y familias, el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido cortar por lo sano y acelerar el calendario de subida de tipos de interés

Lejos de hacerlo de forma gradual, el organismo comandado por Christine Lagarde ha consumado este jueves el mayor repunte de toda su historia, al elevar el tipo de referencia en 75 puntos básicos, hasta situarse en el 1,25 %, solo un punto por debajo del tipo fijado por la Reserva Federal estadounidense. Fráncfort ya había sorprendido en el mes de julio cuando, contra todo pronóstico, subió los tipos desde el terreno neutral al 0,5 %, frente al 0,25 % previsto. El dinero se encarece y lo hace a niveles que no se veían desde el año 2011, antes del rescate bancario español. El objetivo es claro: contener la demanda y evitar el riesgo de una inflación permanente.

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