El BCE prepara otra subida de tipos del 0,5 % pese al riesgo de recesión

G. Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE WOLFGANG RATTAY | REUTERS

La alemana Schnabel pide endurecer la política monetaria para enfriar los precios

18 ago 2022 . Actualizado a las 19:47 h.

Tardó en dar el primer paso, pero, roto el mes pasado el tabú de la primera subida de tipos en once años, el Banco Central Europeo (BCE) parece decidido a avanzar en la senda de la normalización de la política monetaria, y a hacerlo a un ritmo mucho más rápido que el diseñado inicialmente.

Así lo piden ya abiertamente los denominados halcones, como se conoce a los miembros del consejo de gobierno procedentes de Alemania, Austria y los Países Bajos, férreos defensores de la ortodoxia económica. Una de esas voces, la de la alemana Isabel Schnabel, se alzó ayer para preparar al mercado y reclamar que la nueva subida de tipos ya prevista para la reunión de septiembre sea, al menos, de la misma magnitud de la aprobada en julio. Entonces, el organismo que preside Christine Lagarde sorprendió con un alza de medio punto, el doble de lo previsto.

Defiende Schnabel que la situación que llevó entonces a acelerar el paso «no se ha aliviado». Al contrario. Si en junio la inflación en la eurozona se situaba en el 8,6 % de media, un mes después escaló otras tres décimas, como ayer confirmó la oficina estadística Eurostat. La subida de precios en el último año cuadriplica de largo el objetivo de estabilidad que se marca el BCE, del 2 %.

«Incluso con la normalización de la política monetaria en curso, llevará algún tiempo hasta que la inflación vuelva al 2 %», aseguró Schnabel en una entrevista con Reuters, en la que advirtió que no puede excluirse que, en el corto plazo, los precios suban aún más. «Creo que es muy importante que nos tomemos estos signos en serio», dijo la economista germana, quien, en todo caso, recordó que, tras meses telegrafiando al mercado cuáles iban a ser los siguientes pasos en política monetaria (que luego incumplió), el consejo de gobierno del BCE resolvió ir tomando decisiones sobre la marcha, en función de la coyuntura económica en cada reunión.

Pero hay otros riesgos más allá de la inflación. «Hay fuertes señales de que el crecimiento va a desacelerarse y no descartaría que entremos en una recesión técnica, especialmente si el suministro de energía de Rusia se interrumpe aún más», advirtió la economista germana. En este sentido, Schnabel señaló que los riesgos a la baja para el crecimiento de la eurozona también han aumentado debido a perturbaciones adicionales del lado de la oferta, provocados por sequías o por los bajos niveles de agua en los principales ríos.

Inflación, riesgo de recesión y, de guinda, un euro que se sigue depreciando frente al dólar, encareciendo las importaciones, sobre todo las de los productos energéticos, cuyos precios ya están de por sí disparados.

Cerco a la compra de deuda

Además de la nueva subida de tipos, Schnabel da por seguro que en la próxima reunión del BCE, que se celebrará el 8 de septiembre, se debatirá el fin de las reinversiones del programa de compra de la deuda pública emitida en la pandemia, que en los últimos meses ha servido de sostén a las primas de riesgo de Italia y, en menor medida, España. Estos países no perderán la red de seguridad, ya que el organismo ha puesto sobre la mesa un nuevo programa de compra de deuda, el ITP, cuyo volumen será discrecional, pero que, a cambio de espantar a los especuladores, exigirá reformas económicas.

Más de la mitad de los países de la UE tienen la inflación por encima del 10 %

Edurne Martínez, Madrid / Colpisa

Los precios en la Unión Europea nunca habían sido tan altos. La tasa de inflación media en los Veintisiete se disparó en julio al 9,8 %, dos décimas más que la lectura de junio. Los datos publicados ayer por Eurostat revelan que el coste de la vida en la UE ha aumentado un poco menos que en el Reino Unido (10,1 %) pero más que en Estados Unidos, donde la subida anual se enfrió al 8,5 %.

La evolución es llamativa. Hace solo un año la inflación de la UE marcaba el 2,5 %, siete puntos menos que ahora. El incremento se explica, sobre todo, por la subida de precios de la energía, que cuesta un 39,6 % más que en julio del año pasado, y de los alimentos frescos, un 11,1 % más caros que hace doce meses. Pero que todos los productos se han encarecido se nota en la subida de la inflación subyacente (que excluye productos energéticos y alimentos frescos), que en julio se disparó al 5,1 %, un nuevo récord en la UE.

Y aunque la inflación media de la UE no llega —por poco— a los dos dígitos, más de la mitad de los países que componen la UE (16 de 27) superan ese umbral del 10 %. Las tasas más altas se registraron en Estonia (23,2 %), Letonia (21,3) y Lituania (20,9). Pero hay otros siete países de la zona euro con la inflación a doble dígito: Eslovaquia (12,8 %), Eslovenia (11,7), los Países Bajos (11,6), Grecia (11,3), España (10,7), Chipre (10,6) y Bélgica (10,4).

En el caso de España, la tasa de inflación armonizada fue la más alta de todas las grandes economías del euro, más de dos puntos por encima de Alemania e Italia (con un incremento del 8,5 y del 8,4 %, respectivamente) y a casi cuatro de Francia, que con un 6,8 % se situó, de nuevo, como el país de la UE con menor subida de precios, al mismo nivel que Malta.

Turquía sorprende y rebaja el precio del dinero con la inflación en el 80 %

El Banco Central de Turquía decidió ayer de forma inesperada recortar en 100 puntos básicos el tipo de interés de referencia, que bajará del 14 al 13 %, a pesar de que la inflación marcó en julio su registro más alto 24 años, con un alza interanual del 79,6 %.

Con su decisión, el organismo busca «preservar el impulso de crecimiento en la producción industrial y la tendencia positiva en el empleo» frente a la amenaza de recesión. Considera que el alza de precios responde a factores exógenos que se acabarán resolviendo.

El BCE sorprende con una subida de medio punto de los tipos para poner coto a una inflación asfixiante

Mercedes Mora

Cita crucial la que afrontaba hoy el Banco Central Europeo (BCE). Todas las miradas puestas en la institución que pilota Christine Lagarde, obligada como estaba a mover ficha. La enfermedad: una inflación asfixiante  (un 8,6 % en el club del euro en junio, todo un récord histórico). El remedio: una subida de tipos. La primera en once años y la más abultada en 22. La dosis: medio punto, un cuarto de punto más de lo que había prescrito hace algunas semanas, y que a algunos
—especialmente a los halcones: Alemania, Holanda y Austria— se les hacía poco a la vista de cómo andan de disparados los precios. Los posibles efectos secundarios: otra crisis del euro como la que sacudió los cimientos de la eurozona en el 2012 y que a punto estuvo de hacer saltar por los aires el proyecto de la moneda única.

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