Bruselas cifra en 210.000 millones el coste de abandonar la energía rusa

Jesús Carballo BRUSELAS / E. LA VOZ

ECONOMÍA

STEPHANIE LECOCQ | EFE

Racionará el gas si Rusia cierra el grifo y apuesta por el carbón y la nuclear

18 may 2022 . Actualizado a las 20:04 h.

Bruselas ya tiene plan para romper la dependencia europea de los combustibles fósiles rusos. Cuanto antes. Tanto como «de cara al 2027, si todo va bien», en palabras del vicepresidente encargado del Pacto Verde, Frans Timmermans. Por el momento los Veintisiete ya han acordado vetar las importaciones de carbón ruso a partir de agosto y están a la espera de desbloquear las negociaciones para prohibir gradualmente las de petróleo, que financian la guerra de Putin en Ucrania y que por ahora continúan encalladas por el bloqueo de Hungría, principalmente.

Lo del gas se antoja más complicado. La Unión Europea (UE) le compra a Rusia el 40 % del hidrocarburo que consume y sustituirlo entraña serias dificultades, de ahí que el Ejecutivo comunitario apueste por acelerar la desconexión en vez de buscar el consenso para vetarlo.

Bajo el nombre de Repower EU, Bruselas ha puesto sobre la mesa este miércoles una batería de medidas que pasan por el despliegue acelerado de energías renovables, la reducción del consumo y la diversificación del suministro para reemplazar todo tipo de fuentes fósiles, tanto en la industria como en los hogares.

Un plan que requiere una inversión adicional de 210.000 millones de euros de aquí al 2027, de los que 86.000 millones serán necesarios para acelerar el despliegue de renovables, con el objetivo de que la producción de este tipo de energía suponga el 45 % del total en el 2030, frente al 40 % que se fijó previamente en el Pacto Verde. En la práctica, Bruselas plantea sustituir la participación de las centrales de ciclo combinado —que emplean gas para producir electricidad— por energía producida a partir de carbón, que aumentaría su participación a 100 teravatios por hora (TWh), un 5 % más que ahora, y por energía nuclear, hasta 44 TWh, informa Colpisa.

A medio y largo plazo, en cambio, la energía solar y las eólicas terrestre y marina serán claves para Europa. Por ello, la UE apuesta por duplicar la capacidad de la energía fotovoltaica del continente para el 2025. Bruselas tratará, además, de agilizar el proceso de aprobación de los permisos para parques eólicos y solares, que actualmente tardan hasta nueve años en otorgarse, en el caso de los primeros, y cuatro y medio, en el de los segundos. «El objetivo es que ese período se pueda reducir a un año», detalló ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El hidrógeno verde es otra de las vías que quiere explorar el bloque comunitario, que se ha marcado como objetivo producir diez millones de toneladas de esta energía e importar otro tanto para el 2030. También se invertirán 200 millones para impulsar la investigación en torno a proyectos de hidrógeno verde en el continente.

La Comisión Europea trata de buscar suministradores de gas natural licuado (GNL) y ha tanteado a algunos países, como Estados Unidos o Canadá.

Y frente a la amenaza de un posible corte del suministro por parte de Rusia, el plan de contingencia de Bruselas incluye medidas de racionamiento de gas entre los Estados miembros y la posibilidad de poner un tope al precio de esta energía en el mercado europeo si Putin frena las exportaciones a la UE. «Se trata de un mecanismo que tiene como objetivo evitar la competencia por el gas entre los países europeos y promover la solidaridad», explicaron fuentes oficiales europeas a Colpisa.

Una oportunidad para Galicia

Desde el Parlamento Europeo, el europarlamentario gallego de la bancada socialista Nicolás González Casares celebró como ponente de la negociación de la Directiva de Renovables que este plan «es una buena noticia para España y para Galicia» porque la hará más competitiva gracias a su potencial renovable. Casares señaló que «no queda otra que darle la bienvenida al empuje de la democratización de la energía solar», al tiempo que matizó que en este ámbito «el consumidor debe convertirse en productor, abriendo un nuevo campo de oportunidades industriales y empleo, del que Galicia también se va a beneficiar».

Otras formas de ahorrar

Además, el ejecutivo comunitario cree que los países de la UE pueden conseguir una reducción del consumo de gas del 5 % a corto plazo con medidas como instalar bombas de calor que sustituyan a los sistemas de climatización de gas. La Comisión también quiere impulsar a la UE a producir 10 millones de toneladas de hidrógeno verde, generado con electrolisis a partir de excedentes de energías renovables, y que importe otros 10 millones. Se espera que Bruselas consagre especial importancia al desarrollo de la infraestructura necesaria para producir y transportar ese combustible, incluidos interconectores transfronterizos y para ello el se reserva una financiación adicional de 200 millones de euros para acelerar estos proyectos.

Otra forma de ahorrar gas que proponen las autoridades comunitarias es a través de la producción de biometano a 35 bcm para el 2030, tanto en lo referente al biometano agrícola como aprovechando la biomasa de los bosques para hacer leña, siempre que el abastecimiento sea sostenible.

Rusia calcula que Europa no podrá prescindir de su energía hasta dentro de 5 o 10 años

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Entre el 25 y el 27 % del petróleo que consume la Unión Europea (UE) procede de Rusia. A sus empresas se les abona anualmente una factura de unos 80.000 millones de euros por el crudo con el que se alimentan las refinerías del Viejo Continente. El recibo del gas, mucho más difícil de reemplazar por la logística y el precio, asciende a unos 20.000 millones de euros anuales. Son empresas como Gazprom y Novatek las que bombean el hidrocaburo hacia la UE. Alrededor del 40 % del gas que se consume en el bloque tiene etiqueta rusa. 

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