La economía española es la gran dependiente de los bares, el ladrillo y el comercio

C. P. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

ALBERTO LÓPEZ

El Banco de España insta al Gobierno a concentrar sus esfuerzos en sectores de alto valor añadido

20 dic 2021 . Actualizado a las 13:57 h.

Tradicionalmente se ha conocido a España por ser el país de los bares. Hasta antes de la pandemia había un establecimiento hostelero por cada 175 habitantes y un 7,5 % de los trabajadores estaba empleado en este sector. El país también es uno de los campeones del ladrillo. No solo por el peso específico del sector en el PIB (5,2 %) -lejos del 10,4 % que alcanzó en el 2005, en plena burbuja inmobiliaria-  también por ser muy intensivo en mano de obra. Lo mismo ocurre con el comercio. Su papel es central, por la cantidad de empresas y negocios que mantiene a pesar de su declive. 

Estos sectores, sobre los que pivota la economía española, son de los menos productivos y robustos que hay, según alertó este lunes el Banco de España. El organismo ha publicado un informe en el que pone de relieve las fragilidades que arrastra el país en plena transformación digital y tecnológica. Sus conclusiones son claras: «Los sectores más productivos y más resistentes a los retos presentan una baja centralidad en la economía española», denuncian sus expertos.

¿Cuáles son esos sectores estrella? Los servicios de información y comunicación (desde la programación y consultorías hasta actividades informáticas); la investigación y desarrollo; las ramas financieras y de seguros; actividades científicas y técnicas; la industria química y farmacéutica; la fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos; la fabricación de maquinaria y equipos; vehículos a motor, material de transporte y refino de petróleo.