Los metales salvan de la luz a la industria

f. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

PEPA LOSADA

Las fábricas intensivas en consumo eléctrico sortean el incremento de los costes con mayores ingresos gracias a la revalorización de acero y aluminio

21 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las industrias con un elevado consumo de electricidad están acostumbradas a trabajar también por la noche o los fines de semana, cuando el precio del kilovatio hora suele dar una tregua. «Costó trabajo implantar esa medida porque hubo que negociar con los sindicatos, pero se organizó y está ya consolidada», explica el director general de la patronal siderúrgica Unesid, Andrés Barceló. Esa costumbre trasnochadora cobra más razón que nunca durante estos últimos meses de precios mayoristas en máximos históricos. Y eso que buena parte de las industrias no compran el 100 % de la electricidad que necesitan para funcionar en ese mercado mayorista diario, sino que suelen suscribir contratos bilaterales de suministro a largo plazo firmados con anterioridad a esta escalada y a precio fijo.

Sin embargo, aunque Barceló alerta del problemón que les supone a muchas fábricas el incremento de los costes de producción por ese motivo, reconoce que están logrando compensar esa losa con un cambio de ciclo: la fulgurante recuperación de los precios de las materias primas por un aumento de la demanda mundial. El acero corrugado empezó el año cotizando a 550 euros la tonelada y la bobina laminada en caliente en unos 700 y ahora andan en cerca de 750 y 1.150, respectivamente. Esto permite al sector vender sus productos a precios más altos. Así que lo que pierden por un lado, lo ganan por el otro, resume. Los mercados principales son toda Europa, el Reino Unido y norte de África. «Cruzar el charco no se puede, es difícil encontrar un barco y si lo encuentras, ¡a qué precio!», explica Barceló.

Un mercado volátil

El sector aprovecha la racha, pero «los mercados siderúrgicos son muy volátiles, los ciclos duran poco», avisa el directivo de Unesid, asociación a la que pertenecen las empresas Megasa y Celsa, con fábricas en Galicia. Ese último grupo sí ha decidido parar una planta en el Reino Unido precisamente por el coste eléctrico, que allí casi triplica el español