Iberdrola: «La guerra comercial empezó hace años»

f. f. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

11 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«La guerra comercial en el negocio eléctrico empezó hace tiempo, somos más de 200 comercializadoras, cada año se cambian cinco millones de clientes sobre un total de 28 millones de puntos de suministro, es una tasa altísima porque estamos en un sector dinámico, absolutamente competitivo». Así resume Alfonso Calderón, director comercial de Iberdrola, la situación del negocio de venta minorista de electricidad, en el que Naturgy acaba de dar un golpe de efecto con una oferta rompedora, que garantiza una tarifa estable de energía durante dos años. Nada nuevo en el sector, pero es que la empresa dirigida por Francisco Reynés tira la casa por la venta y promete que calculará el precio del kilovatio hora consumido a partir de uno de mercado de 60 euros el megavatio hora, un 60 % más barato que el que está marcando actualmente esa referencia mayorista (justo hoy, 150 euros). Las previsiones son que se mantengan en niveles máximos hasta la próxima primavera y que entonces empiecen a normalizarse para moverse entre 50 o 60 euros. La rentabilidad para Naturgy comenzará a partir de entonces, según cálculos de la eléctrica.

Calderón da la bienvenida a esa oferta de la competencia, pero aclara que no es nada nuevo -«nosotros llevamos años con ese tipo de ofertas»- y que hay clientes de Iberdrola que pagan un precio fijo por la energía durante cinco años, sin permanencia como la de Naturgy, y con tarifas que se calculan según lo que dice el mercado de futuros para ese período de tiempo. Por eso, el ejecutivo de Iberdrola rechaza que la guerra entre comercializadoras para captar nuevos clientes se haya recrudecido con la actual crisis de precios del mercado eléctrico. Aunque los teléfonos de los clientes no paran de sonar con promesas varias de ofertas y descuentos en la factura de la luz.

Tarifas liberalizadas

Pero Calderón sí reconoce que las compañías buscan que los consumidores que se mantienen en el mercado regulado (unos once millones de contratos) contraten tarifas liberalizadas. ¿Por qué? «No es un problema de precios, aunque un cliente con tarifa regulada pagó en agosto seis euros más que el mismo mes del año anterior, sino de volatilidad. La gente tiene que poder planificar sus gastos para poder hacer frente a otros servicios», explica. En su opinión, esa tranquilidad la dan los contratos en mercado libre, aunque sus tarifas siempre estarán ligeramente por encima de las de regulado porque esa seguridad también se paga.