La inflación, el impuesto silencioso

Álvaro Manteca ESTRATEGIA DE BANCA PRIVADA DE BBVA EN ESPAÑA

ECONOMÍA

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Los ahorradores se verán obligados a adentrarse en el mundo de la inversión

21 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de promediar durante la segunda década del siglo XXI un escaso 1,3 % anual en el Viejo Continente, las presiones inflacionistas se están intensificando con claridad en el mundo poscovid, gracias a una conjunción de factores, algunos transitorios y otros que tendrán una mayor permanencia en el tiempo.

En primer lugar, recordemos la definición clásica de la inflación: una subida continuada en el nivel de precios del conjunto de bienes y servicios, como consecuencia de un desequilibrio entre la demanda y la oferta. Concretamente, cuando la demanda es superior a la oferta.

Pues bien, el repunte de precios que estamos experimentando en el 2021 es consecuencia de ambos elementos. En primer lugar, existen una serie de cuellos de botella que afectan a la oferta, sobre todo en el sector manufacturero, que se producen en el momento en que muchas empresas tienen dificultades para volver a sus niveles de producción previos al estallido de la pandemia. Por otra parte, existen factores de demanda derivados de los fuertes estímulos fiscales que se han desplegado tanto en Europa como, sobre todo, en Estados Unidos. Las autoridades de las economías avanzadas han implementado multitud de programas de ayuda pandémicos, que han mantenido los ingresos de las capas de población más vulnerables.