La prórroga de los ERTE supondrá 850 millones menos en cuotas este verano

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

R.Rubio.POOL

La factura subirá hasta los 2.000 sumando la protección a los autónomos

28 may 2021 . Actualizado a las 09:08 h.

Después de semanas de una tensión creciente, que incluso hizo temer por el fracaso de la quinta prórroga consensuada en el seno del diálogo social de los ERTE, un Consejo de Ministros extraordinario dio ayer luz verde a un recién alumbrado acuerdo tripartito. «Bien está lo que bien acaba», resumió Pepe Álvarez, el secretario general de UGT, durante la foto de familia para rubricar el pacto de extensión del mecanismo de protección de empleo, al que aún están acogidos unos 550.000 trabajadores, según los últimos datos oficiales. «Muchas personas van a poder dormir tranquilas» tras el acuerdo, remachó la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, poniendo en valor la «certeza» de que «si lo necesitan, tienen un mecanismo de protección sin el cual tendríamos seis millones de parados».

También durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el titular de la cartera de Seguridad Social, José Luis Escrivá, subrayó la importancia del esfuerzo financiero realizado durante la crisis sanitaria para proteger el empleo. «Entre los ERTE y la protección a los autónomos, hablamos de unos 19.000 millones de euros» durante la pandemia, para añadir que la factura engordará «en torno a otros 2.000 millones adicionales hasta septiembre».

Dicha cuantía incluye 850 millones de euros en cotizaciones sociales que la Seguridad Social dejará de ingresar como consecuencia de las exenciones acordadas por patronal y sindicatos. Las exoneraciones se aplicarán -aunque en diferente porcentaje- tanto a los trabajadores que la empresa reincorpore a la actividad a lo largo de este verano, en el que se espera que la progresión de la vacunación redunde en una potente reactivación de la economía y del empleo, como por aquellos trabajadores que continúen con su empleo suspendido.

De hecho, este fue el punto que casi dinamitó sobre la campana el diálogo social, ante la diferencia de criterios del líder de la CEOE, Antonio Garamendi, y del ministro de Seguridad Social. Mientras que Garamendi reclamaba no rebajar las exoneraciones en las cuotas a los trabajadores que siguieran en ERTE, Escrivá defendía la necesidad de incentivar la reincorporación de empleados a la actividad, con mayores descuentos en sus cotización. Finalmente -y sin la intervención del presidente del Gobierno, como desmintió Escrivá- recondujeron sus discrepancias e hicieron casar ambas pretensiones en una quinta prórroga del acuerdo de los ERTE que les permite reivindicarse a los dos como vencedores de un pulso al que Escrivá quitó hierro. «Eso de que [el acuerdo social] ha estado a punto de descarrilar lo he oído ya en las cuatro veces anteriores», afirmó, alabando que el nuevo diseño del mecanismo supone un «adecuado equilibrio» entre la «intensa protección» de los trabajadores que continúen en ERTE y el «impulso» a las empresas que van incorporando trabajadores a la actividad.

En cualquier caso, Garamendi no estuvo en el acto oficial de firma del pacto -el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, le representó como vicepresidente de la CEOE-, aunque su ausencia se explicó por motivos de agenda.

Escrivá mostró su confianza en que en los próximos meses vuelvan a sus puestos de trabajo «de manera plena» el medio millón que aún permanece en ERTE, además de destacar la buena evolución del mercado laboral: «¿Quién nos iba a decir hace un año que hoy íbamos a tener más afiliados a la Seguridad Social que antes de la pandemia?».

De vuelta al coste fiscal que supone la nueva prolongación de los ERTE, a los 850 millones de euros de cuotas que no ingresará la Seguridad Social se suman otros 1.200, correspondientes a las exoneraciones que se les aplicarán a los autónomos y a las prestaciones por cese de actividad, que también se extienden hasta el 30 de septiembre.

Así quedan las exoneraciones a partir del 1 de junio

El diseño las exoneraciones a partir del 1 de junio combina, como ya ocurrió el verano pasado, las bonificaciones a las empresas en las cuotas sociales de quienes siguen en ERTE, pero también de quienes vuelven a la actividad. Así, las empresas de los sectores más golpeados por la crisis sanitaria tendrán una exoneración del 85 % entre junio y agosto y del 70 % en septiembre que, en caso de tener más de 50 trabajadores, se rebajan al 75 % y el 60 % respectivamente. Esto supone mantener el modelo en vigor, con el único cambio de septiembre, que se rebaja.