El G7 ultima el pacto para fijar un impuesto mínimo a las grandes empresas

La Voz REDACCIÓN

ECONOMÍA

HOLLIE ADAMSPOOL

EE.UU. rebaja del 21 % al 15 % su propuesta inicial para impulsar el acuerdo entre los países de la OCDE

24 may 2021 . Actualizado a las 19:42 h.

El G7 ultima el acuerdo para sacar adelante un tipo mínimo global del impuesto de sociedades que desde hace años estudian de forma paralela EE.UU. y la OCDE. Según informa el Financial Times, los países miembros de este foro (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido) podrían cerrar este mismo viernes un pacto para que esa tasa sea del 15 %, después de que la Administración Biden haya rebajado sus pretensiones iniciales (del 21 %) para incentivar que otros países se sumen a la medida.

Aunque este selecto grupo no cuenta con un papel formal en las negociaciones, su peso político y económico en otros foros sí podría acelerar el exigente calendario por el que se preveía alcanzar un acuerdo este mismo verano. La idea es firmar oficialmente el pacto en la próxima Cumbre del G7, que se celebrará entre el 11 y el 13 de junio, para después presentar la propuesta a la OCDE en julio.

El objetivo de los impulsores de esta revolución fiscal, entre los que se encuentra la secretaria del Tesoro estadounidense y expresidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, es evitar el denominado dumpin fiscal, con el que las grandes multinacionales crean complejas estructuras societarias para limitar al máximo el pago de impuestos, tributando sus beneficios en los países con menores cargas tributarias.

Ese impuesto global llegaría, además, en un momento clave en el que los gobiernos necesitan aumentar su recaudación para financiar, al menos en parte, el aumento del gasto provocado por la crisis. Un sobrecoste que se une a la caída de los ingresos por los menores beneficios empresariales. En España, por ejemplo, la recaudación por sociedades cayó un 27 %, hasta apenas superar los 17.000 millones, frente a los 44.000 que ingresó por este tributo en el 2007.

Además, Estados Unidos pretende incrementar su propio impuesto de sociedades, fijando un tipo del 28 %, siete puntos superior al actual, lo que a juicio de los expertos podría provocar la deslocalización de muchas empresas en busca de países con una fiscalidad más laxa. Por eso, y para mitigar ese efecto, a EE.UU. también le interesa que el acuerdo global llegue cuanto antes.