Bruselas examinará la creación de empleo junto al déficit y la deuda

Begoña Íñiguez OPORTO / CORRESPONSAL

ECONOMÍA

Lavandeira jr

Los Veintisiete pactan en Oporto elevar la tasa de ocupación al 78 % en el 2030

08 may 2021 . Actualizado a las 14:21 h.

En medio de grandes medidas de seguridad y de protección contra el covid-19, el edificio de la Alfándega de Oporto, junto al Duero, acogió ayer la Cumbre Social Europea, el primero de los dos grandes eventos presenciales que realizará la presidencia portuguesa semestral de la Unión Europea. La cita ha acabado con un documento, denominado el Compromiso de Oporto, firmado por todos los asistentes, políticos y agentes sociales, para implementar hasta el 2030 las veinte prioridades establecidas en la anterior cumbre social comunitaria, celebrada hace cuatro años en la ciudad sueca de Gotemburgo. De entre los objetivos más relevantes que deberán materializarse durante los próximos nueve años destaca la meta de elevar la tasa de empleo al 78 %. Esto es, que casi ocho de cada diez personas en edad de trabajar tengan empleo al final de la década (y un incremento de cinco puntos respecto al el 73 % registrado en el 2019, antes de la pandemia, según las cifras de la oficina estadística comunitaria Eurostat).

No es la única meta. Se apunta también a que al menos un 60 % de los trabajadores comunitarios reciban anualmente cursos de formación para poder actualizarse o reciclarse profesionalmente. Y a la reducción paulatina del número de personas en situación de exclusión social o de riesgo de pobreza en, por lo menos, 15 millones de personas en todo el territorio comunitario, un tercio menores de edad.

Pero, más allá de las cifras, uno de las claves del acuerdo alcanzado ayer es que establece mecanismos para controlar que los Estados miembros cumplen con las metas de ese denominado Pilar Europeo de Derechos Sociales, al igual que se hace con variables macroeconómicas como el déficit o la deuda. En concreto, se empleará esa revisión anual de las cuentas públicas, el conocido como Semestre Europeo, como un «nuevo cuadro de evaluación social» para examinar los progresos de los socios sobre estas metas de empleo y políticas sociales para esta década.

Hasta la segunda ciudad más poblada de Portugal viajaron ayer los presidentes de la Comisión, del Consejo y del Parlamento Europeo, Ursula Von der Leyen, Charles Michel y David Sassoli, respectivamente. También el jefe del Gobierno español,  Pedro Sánchez, y otros 23 líderes europeos. Solo faltaron a la cita presencial la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro holandés, Mark Rutte, y el de Malta, Robert Abela, quienes han seguido las sesiones por videoconferencia.

En los tres paneles de la cumbre, sobre trabajo y empleo; cualificación e innovación, y bienestar y protección social, participaron activamente el director general de la Organización Internacional del Trabajo, Guy Ryder, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, eurodiputados y representantes de organizaciones sindicales europeas, que han puesto en común sus ideas y propuestas para conseguir reducir la brecha salarial, humanizar el trabajo, legislar el teletrabajo y dar pasos firmes para que las leyes laborales en los diferentes Estados miembros combatan la precariedad y la discriminación en un marco de transición digital y ecológica.

«Oporto es una oportunidad única para ponerle plazo a la materialización de nuestros objetivos, que son luchar contra la precariedad y los desequilibrios que la pandemia ha agravado en Europa, para alcanzar la justicia social en nuestro continente, como defiende el papa Francisco», destacó el jefe del gobierno portugués, António Costa, quien puso como ejemplo la paralización de la refinería de Matosinhos: «Con este cierre damos un ejemplo de lo que hacemos en Portugal para conseguir la transición ecológica, aunque deberemos apoyar ahora a las personas que han perdido su empleo».

«En Europa tenemos un modelo social único en el mundo, pero hay que reforzarlo e igualarlo para proteger a los más desprotegidos, como los trabajadores esenciales, que tanto han sufrido durante la pandemia», reivindicó la presidenta de la Comisión Europea, que llamó a avanzar hacia la igualdad salarial: «A ningún empresario debería importarle si contrata a una mujer o a un hombre, ya que para un mismo trabajo debe pagarse el mismo salario».

Sánchez critica los despidos en «sectores ganadores de la crisis» en los que se pagan «salarios de seis cifras»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participó junto a otros gobernantes europeos, como el primer ministro italiano, Mario Draghi, el luso António Costa, y la presidenta de la Comisión, Von der Leyen, en la primera de las tres sesiones de la cumbre, relativa al empleo. Sánchez valoró las políticas de bloque que la UE implementó durante la pandemia, tanto «en materia de salud, con la compra conjunta de vacunas», como en la vertiente económica, con las acciones del BCE, el fondo Sure de financiación del desempleo o la aprobación del fondo de recuperación Next Generation EU, «que es una respuesta positiva ante las enormes y disruptivas transformaciones que nos esperan», como la transición ecológica y la transformación digital.