El final gradual de las moratorias de los créditos complica la situación bancaria

Cristina Porteiro
c. porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Un cliente saca efectivo en un cajero de Arousa
Un cliente saca efectivo en un cajero de Arousa ADRIÁN BAÚLDE

Las entidades españolas acumulan 56.745 millones de préstamos aplazados

19 abr 2021 . Actualizado a las 09:30 h.

¿Cómo es posible que más de un año después del estallido de la pandemia los bancos españoles todavía no hayan alertado de un aumento de los impagos? La respuesta está en las moratorias. Todos los préstamos sujetos a aplazamientos no computan a ojos del supervisor europeo como «dudosos» y, por tanto, no cuentan negativamente en los balances de las entidades financieras, aunque estas ya están valorando uno a uno cuáles no recuperarán nunca. La última moratoria, extendida en diciembre del 2020, expiró el pasado 31 de marzo. Ya no se pueden pedir más aplazamientos hipotecarios o de préstamos al consumo. Tan solo se ha prorrogado la moratoria sobre los desahucios para las familias más vulnerables. Empieza, por tanto, el goteo de impagos, que podría alcanzar su pico en el 2022, después de poner fin en diciembre a las amortizaciones de los últimos pagos demorados.

En España hay al menos 56.745 millones de euros en crédito vivo sujeto a moratoria, según datos del Banco de España. Al menos 20.257 millones de préstamos hipotecarios con moratoria legislativa, 2.823 millones suspendidos en préstamos sin garantías hipotecarias y hasta 33.665 en préstamos aplazados por las entidades a sus clientes. No se sabe qué porcentaje de ese volumen acabará convirtiéndose en préstamos dudosos -aquellos que acumulan retrasos de más de 90 días en el reembolso o que el propio banco califica de dudosos-, aunque algunas estimaciones apuntan a que la morosidad aumentará del 4,5 % al 10 % de los activos. ¿Quiénes tienen problemas para devolver el dinero? «Para los tres tipos de moratoria, la gran mayoría de deudores beneficiarios y avalistas [por encima del 70 %] son asalariados», señala el Banco de España. Los trabajadores autónomos también tienen una importante presencia, especialmente los dedicados al comercio, hostelería y otros servicios, seguidos a distancia por actividades profesionales, científicas y técnicas, transporte y construcción. Estos sectores concentran casi el 80 % del total de moratorias que se han concedido a autónomos. 

Evitar el precipicio

Hasta ahora, se había flexibilizado la política de sepervisión de los bancos, haciendo la vista gorda con los créditos bajo moratoria, pero en algún momento los bancos deberán incorporar las pérdidas a sus balances. «El deterioro de las condiciones económicas durante la pandemia ralentizó el proceso de reducción de préstamos dudosos, pero también hay un nivel de tensión en los portafolios de préstamos que todavía no ha salido a la luz. La eliminación gradual de múltiples medidas de apoyo en el 2021 puede aumentar el riesgo de precipicio», advierte el Banco Central Europeo (BCE). 

Provisiones insuficientes

Las entidades españolas hicieron provisiones por 40.000 millones de euros en el 2020, por lo que pudiera venir este año. Pero algunos expertos creen que podría ser insuficiente. Se necesitará ampliar el colchón en el 2021, después de un primer trimestre negativo para la economía: «Cuando acabe el trato privilegiado a esos préstamos, vendrá el aluvión de crédito que tendrá que computar como préstamos dudosos, deteriorando de golpe el balance de los bancos», advirtió el experto del centro de estudios Bruegel, Alexander Lehmann, a la comisión de Economía del Parlamento Europeo. Lehmann cree que podrían ser necesarias más provisiones ya que los bancos «podrían estar mal preparados para identificar y gestionar incumplimientos más generalizados y ofrecer soluciones de reestructuración» a particulares. «Nuevos préstamos dudosos emergerán de entre las empresas y pymes que tan solo tienen una historia muy reciente de atrasos y que aún están fuera de los marcos de ejecuciones hipotecarias o insolvencias», alerta Lehmann en un informe. 

Test de estrés

La gran prueba de fuego llegará en el mes de julio, cuando se publiquen los resultados de los test de estrés a los 49 grandes bancos de la UE -cinco de ellos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, BFA y Sabadell)-. Ahí se verá cuáles conservan músculo para hacer frente a la cascada de impagos y cuáles atravesarán graves problemas para digerir los préstamos dudosos. En el 2020 se aplazaron las pruebas y se dio barra libre en la primera mitad del año para expandir el crédito a empresas y familias, una estrategia que sufrió un frenazo en seco en los seis últimos meses del año.