Casi seis de cada diez hogares en Galicia tienen dificultades para llegar a final de mes

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

M. MORALEJO

Los problemas para cubrir gastos se han disparado a causa de la pandemia

05 abr 2021 . Actualizado a las 19:49 h.

De forma paralela a la crisis sanitaria, la crisis económica está haciendo estragos en los bolsillos de los gallegos. La pandemia ha puesto en aprietos a muchas familias, ya sea porque sus miembros han estado en ERTE, están en paro, les han reducido el salario o han tenido que cerrar sus negocios. Eso es lo que dejan entrever los datos del primer trimestre del 2021 publicados este lunes por el Instituto Galego de Estatística (IGE): casi seis de cada diez hogares en Galicia (58 %) admiten tener dificultades para llegar a final de mes. Son diez puntos más que hace solo un año. De todos ellos, más de un 47 % tiene problemas para cubrir los gastos, y hasta un 10 % asegura que están al límite. De este modo, los hogares con dificultades superan el 50 % por cuarto trimestre consecutivo, algo que antes del impacto de la pandemia no ocurría desde los primeros tres meses del 2018, señala Europa Press. 

La otra cara de la moneda es la del 47,3 % de los hogares que aseguran llegar con facilidad o mucha facilidad al último día del mes sin tener que incurrir en deudas. No obstante, el porcentaje de las familias que viven desahogadas ha descendido un 10 % con respecto al primer trimestre del 2020. 

Contracción del gasto

El deterioro de la renta de las familias y las persistentes restricciones sobre la movilidad y el ocio han empujado a muchos hogares a contraer el gasto o, directamente, a no poder permitirse gastos extraordinarios. El 41,1 % no destinó dinero a cubrir imprevistos en los últimos tres meses. 

La pandemia también está pasando factura a los hábitos de compra. De forma paralela al aumento de las tensiones financieras de los hogares, las familias gallegas han ido cambiando los hábitos de consumo. Un 10,4 % más han optado por recurrir a marcas blancas o productos en oferta, mientras que el 10,3 % disminuyó gastos de ropa y calzado

¿Qué hay del ocio? La fatiga tras pasar un año de pandemia de casa al trabajo y del trabajo a casa ha hundido también las perspectivas de salir a cenar, de ir a las cafeterías, al cine o al teatro. Solo el 24,3 % de los hogares tienen pensado hacerlo en los próximos meses, cuando eran el 58,8% un año antes.

Otra actividad, tan compleja ahora como costosa, es viajar. Solo el 2,2 % de los hogares admiten que tienen planes de viaje para este año. Hace un año eran el 9,6 %.

Ahorro

Tanta contención del gasto, ya sea por las restricciones por la merma de ingresos de las familias, ha disparado la tasa de ahorro en España a niveles que no se veían desde el año 1999. En el último trimestre del 2020, los españoles situaron la ratio de ahorro en el 19 % de su renta disponible, cerrando el año en el 14,8 %. Hasta 8,5 puntos por encima del 2019. 

En el caso de Galicia, el 34,9 % de las familias tiene pensado seguir esa tendencia y ahorrar dinero en los próximos tres meses, frente al 40,5 % de un año antes. Si la tasa de ahorro aumenta, pero disminuye el número de hogares que pueden hacerlo, eso significa que son los hogares acomodados los que están contrayendo la demanda. Las rentas más bajas viven al día. 

En cualquier caso, la comunidad está lejos de recuperar el optimismo. El índice de confianza del consumidor cayó casi 14 puntos en Galicia con respecto al primer trimestre de 2020.

La renta mínima se les ha concedido al 22 % de los gallegos que la solicitaron

c. porteiro

«Hay quienes se han quedado sin pagar los pisos. Estamos abonando de tres a cinco meses pendientes. El martes pasado autorizamos el pago de facturas de una persona por casi 1.000 euros. Están sin gas desde hace meses. Así han pasado el invierno entero». Quien describe esta fotografía de la pandemia es el coordinador de Cáritas en Galicia, José Anuncio Mouriño. Detrás de las imágenes de hospitales colapsados y terrazas al sol se esconde la terrible realidad social y económica de la crisis: quienes habían logrado superar los avatares de la recesión del 2008 han vuelto a llamar a las puertas de la organización. Con todo lo que eso significa. A sus locales llega gente «destrozada y deshecha», explica Mouriño. También llaman caras nuevas, gente que jamás pensó que tendría que acudir a la beneficencia.

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