Comisiones Obreras acusa al Gobierno de tratar a Navantia como «un chiringuito privado»

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

CESAR TOIMIL

La plantilla exige que tome las riendas alguien del sector para encauzar la «calamitosa» situación de la empresa

02 abr 2021 . Actualizado a las 15:01 h.

El nuevo golpe de timón al frente de Navantia que ha propiciado el Gobierno central ha puesto en pie de guerra a los trabajadores. La salida de su actual presidenta, Belén Gualda -quien se encargará de dirigir la SEPI- forzará un nuevo relevo en la naval que ya va camino de su tercera presidencia en menos de tres años. Este baile de caras en los mandos de la compañía era lo último que querían en los astilleros. Se avecina un año de sequía y la transición en su cúpula forzará retrasos en programas y proyectos en de entre seis meses y un año, según denunció esta semana el presidente del comité de empresa del astillero de Ferrol, Emilio García Juanatey.

El enfado de los trabajadores es monumental. La sección sindical de Comisiones Obreras (CC.OO.) en Navantia Ferrol ha acusado al Gobierno de tratar a Navantia como un «chiringuito privado» al colocar a políticos «con salarios desorbitados» y que «nada conocen» de la gestión de la empresa, según han denunciado en un comunicado recogido por Europa Press, en el que manifiestan su «más profunda decepción e indignación» con la gestión de la empresa pública. 

Para la plantilla, este nuevo relevo es un «síntoma» de que el actual Gobierno «no tiene intención de abordar los problemas» que asfixian a Navantia. Los trabajadores negociaron un plan industrial en el año 2018 para garantizar que la empresa mantendría sus puertas abiertas, pero temen que los cambios y los retrasos constantes devuelvan más pronto que tarde a la factoría a una «situación catastrófica». 

Políticos con salarios desorbitados 

Las cosas no marchan bien en los astilleros. El sindicato denuncia desde hace tiempo la degradación de la actividad, el deterioro de las relaciones laborales y la «calamitosa situación económica» de una empresa que genera más de 38.000 puestos de trabajo en el conjunto del Estado. «Lejos de acometer estos problemas, el actual Gobierno está utilizando a nuestra empresa como su chiringuito privado, colocando políticos y políticas con salarios desorbitados, que nada conocen de cómo se gestiona una empresa como la nuestra y lo único que hacen es reafirmar a las actuales direcciones corporativas, que son el auténtico cáncer de Navantia», subrayan.

Subcontratación

A los problemas con la cúpula se suma el progresivo malestar con las estrategias empresariales que han adoptado sus dirigentes porque según denuncian los trabajadores, se ha paso de diseñar y fabricar productos a «multiplicar por tres o por cuatro» la subcontratación al tiempo que la plantilla principal se redujo a «menos de la mitad». No quieren que quienes apostaron por ese modelo sigan dirigiendo la firma, «perpetuándose en sus puestos», por eso reclaman que la presidencia recaiga en «alguien relacionado con el sector naval». «Lo absolutamente necesario es cambiar al comité de dirección, pues quienes trajeron a Navantia a esta situación y continúan con sus planteamientos, por muy fracasados que se demuestren, no deberían continuar en sus responsabilidades», aseguran. 

Por ahora el nombre que se sitúa más alto en las quinielas para cubrir la salida de Belén Gualda es el de Susana Hernández, exportavoz local del PSOE en Murcia y enfermera de profesión. Es la actual presidenta de Sainsel, una firma de sistemas navales participada por Navantia e Indra.

Susana Hernández, en las quinielas para presidir Navantia

Beatriz Couce

Desde que ayer el Consejo de Ministros nombró a Belén Gualda presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el foco está puesto en el posible relevo al frente de Navantia. Fuentes de la compañía pública explicaron que los órganos de dirección son los que asumirán las competencias de la presidencia hasta que se produzca el nombramiento de su nuevo máximo responsable. Sin embargo, un nombre suena con fuerza en estas horas posteriores a la salida de Gualda de la compañía, y es el de Susana Hernández, exsenadora socialista y actual presidenta de Sainsel, una firma de sistemas navales participada por Navantia e Indra.

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