El automóvil gallego volverá de Semana Santa con 15.000 trabajadores en ERTE

La falta de microchips golpea a Stellantis y a medio centenar de proveedores

Stellantis
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vigo / la voz

La escasez de semiconductores o microchips se ha convertido en un viacrucis para el sector gallego de la automoción. Las paradas de producción por desabastecimiento de componentes electrónicos ha obligado a buena parte del sector a poner en marcha medidas de flexibilidad laboral y regulaciones de empleo, hasta tal punto que, a la vuelta de los festivos de Semana Santa, el sector tendrá más de 15.000 trabajadores en ERTE, de los 24.000 que integran esta industria. El mayor de los ajustes salió adelante ayer en Stellantis Vigo (antiguo grupo PSA) con el 82 % del apoyo sindical. Abarca a un colectivo de 3.749 trabajadores, de los más de 7.000 que tiene la planta, y se planteó por causas organizativas y de producción, después de que la multinacional francesa haya dejado de fabricar más de 10.000 vehículos en las últimas jornadas que se vio obligada a detener la producción, y en previsión de nuevas interrupciones en el suministro a lo largo de los próximos meses.

 Regulaciones preventivas

Las jornadas de regulación de empleo entrarán en vigor a partir del 5 de abril y se prolongarán hasta que acabe el 2021, con un máximo de 60 días laborables por empleado, en los que la dirección de Stellantis se compromete a completar hasta el 80 % del salario bruto de los trabajadores indefinidos. Según lo pactado, el acuerdo incluye protección para el personal temporal y con contrato a tiempo parcial cuando no estén incluidos en el ERTE. En el caso de los contratos temporales se garantiza una remuneración mínima mensual de 80 horas de actividad. Este ERTE de Stellantis se suma a los ya iniciados por la red gallega de proveedores que abastecen a la planta de Vigo, pero también a otras fábricas de coches de España que se encuentran en idénticas circunstancias, como Renault Valladolid o Stellantis Zaragoza.

Las primeras regulaciones aprobadas fueron las de Faurecia Asientos y Lear (también asientos), que trabajan en síncrono con la factoría viguesa. A estas plantas se han sumado Faurecia Escapes, Benteler, Akwell (mandos y mecanismos de apertura); la japonesa Denso (climatización) o la británica GKN, también en Vigo, que parará diez jornadas para ajustarse a la menor producción de transmisiones, por citar a los proveedores de mayores dimensiones. El sector se prepara para lo que viene, porque, según los datos que maneja, lejos de esperarse una rápida solución, los informes apuntan a que la crisis de los semiconductores no se resolverá hasta finales de año o, incluso, hasta bien entrado el 2022. «Esperamos que las restricciones se alivien solo parcialmente en la segunda mitad del 2021, pero se extenderá hasta el 2022», adelantan fuentes de los proveedores.

 Microchips gallegos

Al igual que durante los dos primeros meses de la pandemia del covid-19 la lucha de los diferentes países por hacerse con equipos médicos esenciales provocó que muchas voces hicieran un llamamiento a la necesidad de fabricarlos a nivel local, la actual escasez de chips está llevando a que muchos gobiernos vean necesario traer más fabricación de semiconductores a los mercados occidentales, pues se trata de un componente esencial para la economía y la seguridad. Por eso, el secretario general de la patronal gallega del metal (Asime), Enrique Mallón, celebró ayer la intención del Consorcio de la Zona Franca de Vigo de poner en marcha un fábrica de semiconductores. «Pero es necesario atraer a una de las grande empresas y ofrecerles terrenos y facilidades para instalarse», manifestó.

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