La resaca del covid: miles de puestos de trabajo se han ido para no volver

La crisis ha precipitado un cambio estructural en el mercado laboral


madrid / la voz

El goteo no cesa. La pasada semana fue Adolfo Domínguez quien anunció un expediente de regulación de empleo (ERE) para 300 empleados. Pero el reguero de ajustes en el mercado laboral es extenso y afecta a los más variados sectores: desde la distribución -El Corte Inglés ha pactado el despido de casi 3.300 empleados- al comercio, la hostelería o la energía (Naturgy reducirá su plantilla en un millar de personas). Sin olvidar la banca, donde las fusiones, como la recién consumada de Caixabank y Bankia, cuyo ajuste algunas fuentes elevan a 8.000 trabajadores. Junto con la imparable digitalización y la propia crisis, que han dado una vuelta de tuerca al redimensionamiento que comenzó en la anterior crisis.

Los últimos datos oficiales, facilitados la semana pasada por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, muestran una reactivación paulatina de los trabajadores acogidos a algún tipo de expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) desde el pico de febrero: 783.000 personas hace una semana. Pero junto con la esperanzadora noticia, el ministro deslizó una advertencia: la de la necesidad de «poner énfasis» en la formación vinculada a este mecanismo de protección, porque no todos los sectores saldrán de esta crisis con la misma fortaleza que tenían antes de ella.

En otras palabras, la resaca del covid nos dejará, entre otras cosas, un cambio estructural en un mercado laboral, que no había logrado recuperarse todavía de los estragos de la crisis anterior. Habrá miles de empleos que no se recuperarán. El director de Randstad Research, Valentín Bote, estima que casi un tercio de quienes ahora están en ERTE acabarán en ERE, es decir, engrosando las cifras del paro.

Redimensionamiento obligado

«Turismo, hostelería y restauración son sectores en los que es difícil que a corto plazo volvamos a ver los niveles de actividad precrisis. Llevamos un año de pandemia y aún tardaremos tiempo en recuperar la normalidad sanitaria y en perder el miedo, lo que implica que habrá ajustes. Aunque haya un rebote en los próximos años, habrá gente que no volverá a encontrar empleo en estos sectores», señala Miguel Cardoso, economista jefe para España del BBVA Research, el servicio de estudios de la entidad financiera.

Un futuro similar les augura al textil o al comercio, en general, ya que el teletrabajo y el auge de las compras online han cambiado los hábitos de los consumidores de forma permanente. «Compramos menos ropa porque trabajamos desde casa y lo mismo ocurre con el transporte público que utilizábamos para ir a la oficina o con el sector de la restauración que vivía de los menús del día, explica Cardoso, para abundar en que «en la medida en que la crisis se ha prolongado en el tiempo, pues lleva un año y persistirá aún más, los cambios de hábitos han pasado de ser puntuales a estructurales. Han llegado para quedarse. Y eso obligará a hacer ajustes de empleo en algunas áreas».

Bote coincide en el diagnóstico y vuelve los ojos a los sectores que, en lugar de menguar durante la pandemia, han experimentado un importante crecimiento, como el tecnológico o la logística. «La logística, el reparto de paquetería -por el aumento de las compras online- ha crecido de una manera enorme. Ahí hay oportunidades de empleo. Igual que en el sector tecnológico: desde la generación de software a plataformas de contenidos para consumo o formación online o la generación de herramientas de trabajo en remoto. Viven un escalón estructural hacia arriba que no hay que perder de vista», subraya.

Procesos «no indoloros»

Aquí está lo difícil, añade, que es la necesidad de hacer la transición de un sector a otro, a través de la formación. «Son procesos complicados y no creo que haya que generar la idea de que son indoloros, porque cambiar de un sector a otro requiere formarse. Y va a afectar a muchos miles de personas en los próximos años», pronostica.

Los expertos piden condicionar los ERTE a la recualificación

Ante la advertencia de los expertos y del propio ministro Escrivá sobre la inminente necesidad de recualificar a los trabajadores que están en ERTE, la pregunta obligada es si no hemos perdido ya un año. ¿Vamos tarde en el proceso? «Totalmente», responde el economista jefe para España de BBVA Research. Miguel Cardoso considera que cuando se implantaron los ERTE ya deberían estar condicionados a realizar algún tipo de curso de formación.

«Pero los incentivos no están alineados para ello. La formación depende del grado de percepción de la gente sobre cómo van a ir las cosas en el futuro del sector. Pero debería ser obligatorio», añade.

Fracaso de las políticas activas

Un signo de alerta sobre el tsunami que se avecina en el mercado laboral es que antes de la pandemia el paro de larga duración estaba aún en torno al 30 %. «Eso te dice mucho de las habilidades de las personas y de las posibilidades para encontrar trabajo. Y muestra, además, el fracaso de las políticas activas de empleo, que es la formación de los trabajadores, a los que no se les están dando las herramientas necesarias para hacer la transición de los sectores que se están quedando obsoletos a otros donde se requieren otras habilidades», añade.

Cardoso confía en que ahora, «con las reformas que se tienen que enviar a Bruselas para acceder a los fondos europeos, se ponga el énfasis en su reorganización», porque es algo que no se abordó en las reformas laborales del 2010 y del 2012.

En términos similares analiza el escenario que viene el director de Randstad Research. Valentín Bote recuerda que en la última crisis hubo un sector, el de la construcción, que se volatizó, porque llegó a emplear a casi tres millones de personas y cayó por debajo del millón en muy poco tiempo. «Y antes de la pandemia estaba en 1,3 millones. Es decir, que más de 1,5 millones de trabajadores del sector de la construcción nunca han vuelto a él».

Entonces el obstáculo era que tenían un nivel de cualificación y habilidades muy bajo, de difícil recolocación. «Ahora el perfil de cualificación de quienes han perdido o pueden perder su empleo es más variado, y eso debería facilitarles encontrar otro. El problema es que el contexto es difícil, porque los niveles de contratación están un 30 % por debajo de antes de la crisis. Y, a la vez, crece la bolsa de paro», concluye.

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