La UE alerta de que más del 15 % de las empresas ya son zombis

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

Insta a encontrar un equilibrio entre las liquidaciones y las refinanciaciones

20 mar 2021 . Actualizado a las 10:09 h.

Alrededor del 15 % de las empresas europeas son zombis, es decir, arrastran una mala situación financiera durante tiempo prolongado y no derivada de un bache puntual de solvencia -como por el covid-, lo que las aboca a la liquidación, pues no podrán sobrevivir ni con apoyos públicos. Además, el porcentaje crecerá en un futuro más o menos próximo, a medida que expire la batería de medidas de soporte puesta en marcha por los Gobiernos, que abarcan desde moratorias a refinanciaciones con garantía pública, entre otras.

Esa es una de las conclusiones de un informe realizado por el Parlamento Europeo, en el que se analizan los riesgos de los préstamos morosos y las políticas para abordarlos cuando llegue la resaca de esta crisis sanitaria.

«Aunque se ha aplicado un nivel sin precedentes de medidas de apoyo monetario, fiscal y regulatorio, se espera que el volumen de préstamos dudosos aumente en toda la UE», asevera el documento, que advierte de que dependiendo de la rapidez con la que la economía comunitaria se recupere de la crisis del covid, «la calidad crediticia de los préstamos al sector empresarial y, a su vez, los balances bancarios podrían deteriorarse».

Con las cicatrices -y el aprendizaje- de la última crisis financiera aún frescas en la memoria, Estrasburgo pone sobre la mesa la importancia de compatibilizar dos necesidades: que las empresas reciban la financiación que precisan en este momento de shock de demanda, sin que ello acabe enfermando en el futuro al sector bancario.

Recuerda que, tanto la banca como las empresas europeas, están en mejor situación en esta crisis que en la del 2008. Las primeras, porque tienen menos pasivo: entre el 2016 y el 2019 redujeron su deuda bancaria como porcentaje de PIB en un 3 %, frente a la expansión del 14 % entre el 2005 y el 2008, que en España llegó al 28 %. Los bancos, porque tienen más capital y también están menos apalancados, además de que ahora hay otros actores en el mercado (fondos) que pueden comprarles, llegado el caso, carteras de crédito moroso.

Los riesgos de las ayudas

Sin embargo, el documento enciende las alarmas ante un más que seguro aumento de los fallidos y de la morosidad cuando se retiren los apoyos actuales. Advierte, de hecho, tanto del riesgo de un fin prematuro de las medidas de apoyo a las empresas, como también del de un respaldo demasiado prolongado, que mantenga artificialmente vivas a sociedades inviables.

Por todo lo anterior, insta a las entidades financieras a aumentar sus provisiones, ante el volumen de empresas zombis detectado y la certeza de que aún se elevará más.

«Los Gobiernos tienen que asegurarse de que el sistema financiero esté bien posicionado para apoyar a las empresas viables pero en dificultades», apunta, subrayando que esta crisis está resultando especialmente dura para las pymes, más dependientes de la financiación bancaria y con menos resistencia, ya que las grandes empresas tienen otras vías -como la emisión de bonos- para financiarse.

Incentivar el crédito a las pymes

Para apoyar a las pequeñas y medianas empresas plantea a los Estados diferentes fórmulas: entre las ayudas directas están las garantías públicas a los créditos (como los ICO en España) o alivios fiscales; pero también propone fórmulas indirectas, como mejorar los «incentivos» a la banca (como rebajas fiscales) para que presten. Eso sí, a las sociedades viables.

«Conseguir el equilibrio óptimo entre refinanciar y liquidar empresas es fundamental», apunta el documento. Sostiene que los bancos son los mejor posicionados para desarrollar esa labor de criba y diferenciar entre sociedades viables y zombis. «Para el gran número de empresas viables debería haber más apoyo y flexibilidad», añade, instando a «orientar el apoyo a los subsectores que se han visto más afectados por la crisis del covid», que recuperarán su demanda una vez que se eliminen las restricciones (casos del turismo o el transporte aéreo).

Cambios estructurales

Pero el informe hace una última advertencia y recomienda no perder de vista la posibilidad de que la pandemia haya modificado «permanentemente» algunas preferencias de los consumidores. Son los casos del comercio electrónico o el teletrabajo, que podrían provocar cambios estructurales en los hábitos de compra de la ciudadanía o en el segmento inmobiliario de las oficinas. «La banca deberá tener en cuenta también que ciertas industrias pueden haber cambiado para siempre».

El Banco de España pide más provisiones frente a la crisis

Con las conclusiones del informe del Parlamento Europeo coincide el Banco de España. Igual que Estrasburgo, pide a las entidades financieras un «esfuerzo importante» en provisiones este año para afrontar el aumento de morosidad que se espera por la crisis.

Así lo planteó hace un par de días la directora general de Supervisión del organismo, Mercedes Olano, durante la presentación de la memoria anual de supervisión, advirtiendo de que la incertidumbre sobre el alcance de la crisis sanitaria sigue siendo «muy elevada».

Aunque el Banco de España reconoció que durante el pasado año las entidades ya dotaron importantes provisiones (prácticamente 24.000 millones entre los seis mayores bancos del país), insistió en que aún necesitarán un colchón mayor.

El fantasma de la morosidad

¿Cuánto? Dependerá de lo que suba la morosidad, que al cierre del 2020 estaba en el 4,51 %, su menor nivel desde abril del 2009. Para alcanzar las cotas de la última crisis, la mora tendría que multiplicarse por tres, como recordó Olano.

Pese a que no se espera tal escenario, toda precaución es poca, por lo que insistió en que este año los bancos tendrán que seguir provisionando. «No somos capaces de anticipar hasta dónde va a llegar la crisis y cómo va a impactar» en términos de morosidad, dijo.

Agilizar las liquidaciones

También hay sintonía plena con el análisis del Parlamento Europeo en lo que respecta a la necesidad de no malgastar recursos en las empresas zombis y destinarlos a las compañías viables pero con problemas de solvencia. En la carta que sirve de introducción a la memoria de supervisión, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, se felicita por el paquete de ayudas directas para empresas aprobado hace una semana por el Gobierno, y pide que se evalúe «permanentemente el volumen de fondos comprometidos» a la luz de la evolución de la pandemia. En el caso de las compañías no viables, considera necesario agilizar los procesos de liquidación, para evitar que se consuman recursos que podrían ser más beneficiosos en otras actividades efectivamente viables.