El Supremo portugués obliga a un hombre a pagar 60.000 euros a su expareja por el trabajo doméstico

Ana Balseiro
a. balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

PEPA LOSADA

Considera que no repartir unas labores que la mujer asumió en exclusiva 30 años, la empobreció

18 mar 2021 . Actualizado a las 13:24 h.

Que el trabajo doméstico es una carga que recae especialmente sobre las mujeres es una evidencia a la que algunos tribunales comienzan a poner precio, aunque sea simbólico. Es el caso del Supremo de Portugal, que en una reciente sentencia impuso a un hombre la obligación de indemnizar a su expareja con 60.782 euros por el trabajo doméstico que desarrolló durante los casi treinta años que permanecieron juntos.

Aunque la cuantía total parezca abultada, supone poco más de cinco euros por cada uno de los casi 11.000 días que la pareja convivió, y es cuatro veces inferior a la que reclamó la mujer por la vía judicial.

Reclamó 240.000 euros

De hecho, ella pidió una indemnización de 240.000 euros ante el Juzgado de la ciudad de Barcelos, en el distrito de Braga, aunque su pretensión fue rechazada de plano, al considerar que no había lugar ello. «Como el trabajo realizado en el hogar no es legalmente exigido por la unión de hecho, su prestación como aporte a la economía común se configura como el cumplimiento espontáneo de una obligación natural», argumentaba la sentencia.

Sin embargo, la demandante -que probó que ella había sido la que se había ocupado en exclusiva de la casa y de preparar las comidas y cenas de su pareja durante las tres décadas de relación- apeló y en segunda instancia logró un fallo favorable, en el que se fijó en 60.782 euros la indemnización.

Entonces fue su expareja quien no estuvo de acuerdo con la sentencia y recurrió al Supremo, que confirmó esta última decisión, según la agencia de noticias Lusa. El alto tribunal considera que, cuando en una pareja de hecho, uno de los asume en exclusiva y sin contraprestación los trabajos domésticos «redunda en un empobrecimiento real de una parte y en la correspondiente liberación del otro miembro», que se beneficia de ellas sin coste ni aportación alguna.

En contra de la postura del juzgado de primera instancia, el Supremo aboga por un reparto «lo más equitativo posible», ya que no considera «una obligación natural ni el cumplimiento de un deber» que recaiga sobre uno solo de los miembros.

«El trabajo doméstico, aunque extrañamente invisible para muchos, obviamente tiene un valor económico y se traduce en enriquecimiento y ahorro de gastos», subraya la sentencia.

Otros 6.500 euros en China

El de Portugal no ha sido el único caso reciente de indemnización por asumir el papel de ama de casa. Hace un mes -concretamente el 14 de febrero- un tribunal chino condenó a un hombre a compensar a su exmujer por las labores realizadas durante su matrimonio, una posibilidad que permite la reciente modificación del Código Civil y que antes solo estaba permitida en caso de que un contrato prematrimonial (muy poco habituales) lo recogiera.

Esta vez la unión duró cinco años y tenían un hijo en común. La corte del distrito de Fangshan, en Pekín, impuso al exmarido 2.000 yuanes mensuales (258 euros) de pensión compensatoria, además de un pago único de otros 50.000 yuanes (casi 6.500 euros) por el trabajo doméstico realizado por la mujer en solitario.