España trata de arrancar su coche eléctrico con pugna entre comunidades

j. m. c. MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

Óscar Vázquez

La gran fábrica de baterías va camino de diseminarse entre varios territorios como decisión salomónica

14 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La pandemia del coronavirus ha acelerado la necesidad de la economía española de transformar sus fábricas de coches, centradas en los diésel, en centros de producción de vehículos eléctricos. La presión de China es más latente que nunca y, si el país no aprovecha los millonarios fondos europeos que llegarán, la automoción dejará de ser uno de los sectores con mayor peso en el PIB y en el empleo.

La carrera del coche eléctrico se disputa en las diez factorías de las que el año pasado salieron 2,27 millones de automóviles, según la patronal Anfac. En torno a esos puntos giran proyectos para completar todos los eslabones del coche enchufable. Las baterías, que representan el 40 % del valor de un vehículo enchufable, son claves. Y suponen un negocio que ha hecho activarse a buena parte de las comunidades. Casi todas quieren albergar alguna empresa implicada en la cadena.

En torno a las baterías se ha abierto la caja de Pandora. El anuncio de la ministra de Industria, Reyes Maroto, sobre el consorcio (Estado, SEAT e Iberdrola, entre otros) para instalar una gran planta «en España» ha abierto la pugna territorial.