Rafael Valcarce: «El administrador concursal me miró y dijo: hay mimbres para que Arteixo Telecom siga»

El consejero delegado de la compañía quiere crecer en ciberseguridad, tecnología avanzada y analítica de vídeo


redacción / la voz

Nada más escuchar la primera pregunta, Rafael Valcarce Baiget, presidente y consejero delegado de Arteixo Telecom, empieza la entrevista con una gran carcajada.

-Le voy a contar la verdad. Tengo entendido que nací un 17 de mayo, pero en Ourense ese día es en el que hay feria. Entonces la familia, como otras tantas, decía: «¡Cómo va a nacer el día de la feria!» En definitiva, me apuntaron el 16. Oficialmente nací el 16 de mayo de 1952.

-Y su empresa, tal y como se conoce ahora, en el 2000.

-Sí, al amparo de la Xunta. [Se remonta a cuando él ocupaba una alta dirección en la Consellería de Industria, primero con Juan Fernández y luego con Antonio Couceiro] Telettra era tenedora de la empresa en Galicia y vende sus acciones a Alcatel, con centros productivos en Madrid, Cádiz y Galicia. Anunciaron que Galicia y Cádiz cerraban, entonces aconsejé que se iniciara un diálogo con el presidente de Alcatel. Funcionó. Unos directivos se hicieron cargo de la compañía durante dos años. Después vi que la firma tenía posibilidad de salir adelante, y me fui hablar con el presidente de Alcatel. La compramos. Entró la Xunta en el accionariado y así empezó la empresa.

-La compañía tuvo sus vaivenes. ¿Cuánto factura hoy?

-Cogí la empresa con casi 300 trabajadores y sin facturación. A los dos años, la elevé a 22 millones. Después llegó el declive de las telecomunicaciones. En el 2014 salgo de la situación concursal en la que me encontré. Quiero destacar que entro en concurso sin tener hipotecado mi activo inmobiliario y sin deberle nada a los trabajadores. Solo media extra. Había compañeros empresarios que me decían por qué haces esto. Y les dije: porque como administrador de la compañía me doy cuenta que no voy a poder pagar en cinco o seis meses. Me dejó una cantidad muy fuerte a deber un ayuntamiento andaluz y un empresario catalán. Salí en un año. Superé la concursal y salí al mercado. A los cinco meses tenía otra vez financiación bancaria. La facturación pasó de 5,7 millones en el 2016 y 114 trabajadores; a 7 millones en el 2019; en el 2020 un poquito menos, y en el 2021 la prevista se sitúa en 9 millones.

-¿Qué aprendió de la suspensión de pagos?

-Que hay personas honestas. En la mitad de la concursal se me convence que tendría que ir a una liquidación ordenada. Veía los números y no estaba muy de acuerdo, pero me presenté ante el administrador concursal. Y me dijo: «Si vas a una liquidación, vamos a tardar de año a año y medio en solucionar el asunto. Y los administradores somos los primeros que cobramos, y las cantidades no son bajas». Se me quedó mirando y dijo: «Yo creo que hay mimbres suficientes para que Arteixo pueda seguir adelante». [En este contexto recuerda cuando recurrió a un directivo de Adif para que hablase con la empresa catalana que no le pagó aprovechándose de la mala situación económica]. Le pedí que hablase con la empresa porque tanto ella como nosotros trabajábamos para el mismo cliente final, Adif. En la vida el diálogo es lo más importante. Que nadie se extrañe si vas de forma emotiva a pedir ayuda. Veía que perdía la empresa. A este hombre le faltaron minutos para ayudarme, y siempre le estaré agradecido.

-Y salió de la concursal.

-Sí. Al plantearse la salida de la concursal hubo quien me dijo «vete a cinco años de devolución y con una quita del 33 % porque con eso el juez no te investiga». Y le dije no quiero ponerme colorado dos veces. Sé que no voy a ser capaz de afrontar el pago de la deuda en tan poco tiempo, me fui a 12 años (nos lo permite la ley porque Arteixo Telecom está considerada por el Parlamento Gallego como empresa estratégica) y con una quita del 59 %. Se abrió pieza clasificatoria y fui investigado pero como sabía que no tenía nada que ocultar... Arteixo nunca ha repartido beneficios, siempre los ha incorporado a reservas. La cosa funcionó. Poquito a poco estamos pagando esta mochila. Acabaremos en el 2027.

-A los empresarios se les enseña a montar, pero no a desmontar empresas. ¿Qué les diría?

-En las asociaciones en las que estoy les digo que las conferencias que dan deberían de estar basadas en empresas que han pasado por una situación concursal porque es lo más próximo a cerrar una empresa. En caso de tener que cerrar, a esos empresarios les diría que no lo dejen para el momento final porque se quedarán los trabajadores sin cobrar, ellos tendrán dificultades personales. Que no se queden anclados esperando milagros porque no los hay. En el mundo empresarial tienes que tener los pies en el suelo y ser muy coherente.

-¿Cómo van a salir las empresas de esta crisis?

-Hablo de empresas similares a las mías: saldrán de esta situación las que tengan fondo de comercio importante (clientes sólidos como es nuestro caso: Indra, Renfe, Talgo, Acualogy, Siemens...) y aquellas que en los meses previos a la pandemia tuviesen una facturación prevista a lo largo del año. Estas dos cosas son las que nos han dado oxígeno para continuar.

-Saliendo de la pandemia. ¿Cuál es el plan estratégico de Arteixo Telecom?

-Apostaremos por ciberseguridad, comunicaciones transversales (relacionadas con el transporte ferroviario, aéreo y marítimo), analítica de vídeo y por tecnologías avanzadas en materia de defensa y seguridad. Estamos preparando una estrategia para unirnos al plan nacional de recuperación. Nosotros no somos tractores, pero el proyecto es transversal y la intención es moverme con dos o tres empresas sólidas. El plan nacional es importantísimo. Es el último esfuerzo antes de que las empresas podamos vivir solas. Sin necesidad de ayudas. Yo soy contrario a las subvenciones, pero en este momento, de manera puntual, son necesarias.

-¿Cómo ve la situación política con estos dos «sub gobiernos»? Usted es más bien pepero.

-[Se ríe. No se enfada] Soy de la política de la lógica. Con los años te vas acostumbrando a ver que la razón no está ni en un lado ni en otro. Tiene que haber un equilibrio. Pero en el Gobierno central hay un gran desequilibrio. De ideas, de conceptos. Son totalmente diferentes. Mi opinión es que el presidente del Gobierno ha pasado hoja aunque todavía no se haya notado. Es muy difícil mantener unas políticas coherentes cuando la gente de Podemos está planteando cosas que resquebrajan todo un sistema que no es tan malo.

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