El Santander perdió 8.771 millones por saneamientos y provisiones ante la crisis

Botín descarta comprar cualquier entidad y avanza el reparto de dividendos


Madrid / Colpisa

La crisis del coronavirus ha provocado las primeras pérdidas anuales en toda la historia del Banco Santander, que se ha apuntado unos números rojos de 8.771 millones de euros en el 2020. Este resultado no ha supuesto una sorpresa para los inversores, pues la entidad ya había asumido hace meses que cerraría el año de la pandemia sin beneficios. La causa se encuentra en las provisiones que ha realizado para hacer frente al impacto que tendrá la crisis por 12.173 millones y al ajuste del valor del fondo de comercio de sus negocios en Reino Unido, Estados Unidos y Polonia por 12.600 millones. Solo en el último trimestre del año pasado asumió otro cargo por valor de 1.146 millones, vinculado principalmente a la evolución del negocio en España. A pesar de estas cuantías, las acciones del Santander subieron ayer un 0,67 %, aunque en algunos momentos de la sesión llegaron a repuntar hasta un 4 %.

Los inversores, conscientes de que la entidad cerraría el ejercicio en negativo, han tenido muy en cuenta el beneficio ordinario del banco. Esto es, las ganancias generadas por el negocio puro de la entidad, sin partidas extraordinarias como suponen las dotaciones, lo que ha dejado unas ganancias de 5.081 millones. Aun así, fueron un 38 % inferiores a las del 2019. En el último trimestre del año pasado, el banco presidido por Ana Botín consiguió un beneficio atribuido de 277 millones.

La ejecutiva indicó este miércoles que estos resultados «reflejan la fortaleza del modelo de negocio en un entorno muy difícil». Los resultados de América (donde genera dos tercios de sus beneficios) han sido «buenos», así como las líneas de negocio global, lo que ha permitido hacer frente a un entorno más difícil en Europa.

Botín descartó que el Santander vaya a adentrarse en alguna operación de compra de otro banco. «No tenemos planes de participar en la consolidación en España ni en Europa», aclaró en la rueda de prensa. Cerró así la puerta a cualquier fusión después de que Sabadell y BBVA rompieran sus negociaciones.

En este sentido, admitió a que existe una insistencia entre los supervisores por allanar el camino para la integración de bancos. Aunque se mostró ajena a esa petición. «Una cosa es que no participemos y otra cosa es que no sean importantes para el resto» del sector.

El grupo bancario mantiene su intención de recuperar el dividendo a pesar de los resultados del 2020. Tras haber abonado 0,10 euros por título en acciones nuevas el pasado noviembre, el consejo tiene la intención de pagar otros 2,75 céntimos de euro en efectivo con cargo al 2020. El banco quiere recuperar un pay-out (remuneración sobre beneficios) en efectivo de entre el 40 % y el 50 % del beneficio ordinario en el medio plazo, cuando lo permita el BCE. «Lo haremos en cuanto podamos», anticipó Botín.

Más cierres de sucursales

El banco seguirá con su estrategia de ir adaptando su red de sucursales «a las necesidades de los clientes», cada vez más encaminadas a la operativa digital, tras aplicar un ERE de 3.500 empleados el año pasado. «Queremos que el cliente quiera venir al banco, no que tenga que venir», indicó, para anticipar que el Santander «necesita cambiar su modelo» si quiere «estar vivo dentro de 50 o 100 años».

En medio del debate sobre la posibilidad de que las empresas puedan afrontar un inicio de año complejo obteniendo más ayudas públicas, Botín sugirió que el Estado va a hacerlo. Indicó que «pymes y autónomos necesitan apoyos que van más allá del crédito». «Me consta que esto se está evaluando», explicó en su intervención. «Porque es necesario», argumentó. «Se va a dar un paso más y yo confío en que se dé», anticipó.

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