Bruselas insta a acometer la reforma de las pensiones «en un plazo razonable»

c. p. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

MINISTERIO DE TRABAJO

Teme posibles retrasos en la llegada de la ayuda europea si hay un enfrentamiento entre el Gobierno y las comunidades por su gestión

28 ene 2021 . Actualizado a las 17:46 h.

No es ningún secreto: el Gobierno español tiene dos grandes problemas de frente. Uno es la reforma laboral. El otro, la reforma de las pensiones. Son las dos piedras en el zapato del Ejecutivo de Sánchez a la hora de negociar con Bruselas la idoneidad de los planes nacionales (de inversión y reformas) de los que dependerá el desembolso de las ayudas del Next Generation EU. Con la presión de sus socios de Gobierno de un lado y la tensión de la Comisión por otro, encontrar una hoja de ruta lo suficientemente detallada para pasar el filtro de los socios del euro será complicado. Ya lo está siendo. Lo reconoció esta mañana el representante del Ejecutivo comunitario en España, Francisco Fonseca: «Son temas más complejos, el consenso político es más difícil [...] Hemos recibido del Gobierno español los elementos principales de lo que quieren hacer. Van en la línea de establecer un calendario adecuado para que estos dos puntos estén en el candelero político en un plazo razonable», explicó.

Bruselas es consciente de las dificultades del momento para afrontar unas reformas de tanto calado que, por otro lado, llevan mucho tiempo demandando, por eso podría rebajar la ambición en el detalle de la letra. Y es que no importa tanto la fórmula como los resultados. Bruselas exige garantías para la sostenibilidad del sistema de pensiones y un plan claro para acabar con la precariedad y temporalidad en el mercado laboral. Pero sus recetas no coinciden con los movimientos del Gobierno, que van en dirección opuesta.

Ayudas europeas

Los planes de reforma solo son una de las dos patas necesarias para abrir el grifo de las ayudas europeas (ascienden a más de 140.000 millones de euros en préstamos y subvenciones). Aún queda la ratificación de los parlamentos nacionales sobre los recursos propios de la Comisión para poder salir a emitir deuda. A pesar de los retrasos que puedan ocasionar países ortodoxos, como Dinamarca, Fonseca cree que para el mes de mayo ya estará lista la maquinaria así que en verano podrían empezar a fluir las primeras partidas.