«Xa sufrimos bastante cos corenta anos da térmica»

Ninguno de los vecinos de A Lousa (Cerceda), donde está la central de Naturgy, quiere oír hablar ni de planes eólicos, biogás ni hidrógeno verde


carballo / La Voz

Después de cuarenta años de actividad ininterrumpida, Naturgy decidió echar el cierre definitivo a la central térmica de Meirama. Lo hizo el 30 de junio del pasado año. La planta de Cerceda llegó a ser en su día la más rentable y la de mayor producción de energía de toda Europa con solo un grupo generador. En su construcción se precisaron más de 500 trabajadores y, durante el tiempo que estuvo operativa, no bajó de los 200 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, estos últimos, en su mayoría autónomos y empleados residentes en la comarca de Ordes.

Ahora, la multinacional proyecta hacer dos imponentes parques eólicos, que suman unos 70 megavatios de potencia, y analiza la viabilidad de construir una planta de biogás y otra de hidrógeno verde para compensar el vacío dejado por la central térmica. Pero este plan industrial, que se acometería en las actuales instalaciones de la térmica y que conllevaría una inversión de más de 80 millones de euros, genera muchas dudas y bastantes detractores en la comarca. Sobre todo entre aquellos que residen a pie de la antigua planta de carbón.

A Lousa es un lugar perteneciente a la parroquia cercedense de As Encrobas. Son unas quince casas, en las que residen alrededor de sesenta vecinos. Y ninguno de ellos quiere oír hablar de eólicos, ni de planta de biogás ni de una central de hidrógeno verde: «Creo que xa sufrimos bastante cos corenta anos de planta térmica», apuntó María Pardo Barbeito. «Teño 55 anos e nacín aquí. Estamos cansos de tanto fume, de tanta contaminación as 24 horas do día, de constante perda de calidade de vida no rural. Queremos proxectos que poñan en valor as aldeas, non que as degraden aínda máis. A xente marcha porque isto é insoportable», apuntó María Pardo, quien mostró su rechazo, como otros muchos vecinos de A Lousa, al plan industrial previsto para Meirama. «Falan de parques eólicos, pero sabe a xente o que se vai montar aquí? Muíños de máis de cen metros de altura, algúns deles preto das casas. Antes tiñamos que aguantar os cheiros e agora os ruídos dos rotores e das aspas co vento. Viviremos co risco de que unha delas se solte e veña cara as nosas casas». Los vecinos de A Lousa lo tienen claro sobre el futuro de las instalaciones que albergan la antigua térmica: «Se queren un proxecto industrial, que opten polas enerxías renovables, pero que non afecten á calidade de vida dos veciños, como as placas solares. Non fan dano, hai sitio dabondo para colocalas e non xeran impacto medioambiental nin visual e tamén crean emprego».

Según María Pardo Barbeito, «estas multinacionais chegan, invisten, gañan cartos e cando lles interesa, marchan. Nos lles importan os veciños, nin as consecuencias da actividade que desenvolven».

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