Pescanova descarta dar entrada en el capital a más inversores y limita la ampliación a acreedores

El fallo judicial favorable a un fondo buitre sobresalta a los socios


vigo / la voz

Era David contra Goliat, la banca contra un fondo buitre, y la Justicia se ha posicionado de parte de los especuladores. De este modo interpretaba ayer una fuente del mercado el varapalo judicial que ha tumbado el plan de refinanciación diseñado por Nueva Pescanova para sacudirse de encima 500 millones de euros de deuda arrastrados desde el concurso de acreedores del año 2014.

El sobresalto entre los socios, pero también en el entorno de la judicatura, ha sido considerable, después de que este martes el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Pontevedra diese la razón al fondo estadounidense Broadbill, representado por abogados de Cuatrecasas, que impugnó el acuerdo de refinanciación alcanzado el pasado 30 de junio por los socios de Nueva Pescanova, defendida por el bufete Uría Menéndez.

Causa extrañeza el fallo y la argumentación del mismo. «Se trataba de dirimir si el plan de refinanciación era necesario, y si el futuro de la compañía dependía de la ampliación de capital. Ese era el motivo de la demanda», recuerdan fuentes del proceso. Pero lo que el juez dictaminó es que los votos de Abanca (titular del 80,46 % de Nueva Pescanova) para homologar el acuerdo de refinanciación no son válidos porque es «persona especialmente relacionada», según la sentencia. «Con ese argumento, ya no tendría que haberse iniciado el proceso de homologación. Si crees que el accionista mayoritario no puede hacer esa operación, no permitas que se inicie», reflexionan estas fuentes.

El fallo es firme y contra él no cabe recurso, algo que, según fuentes del proceso cambiaría si no fuera así. «Si su dictamen fuera recurrible, posiblemente el fallo habría sido otro, porque jurídicamente se habría desmontado fácilmente», añaden.

¿Qué va a pasar a partir de ahora? Nueva Pescanova busca fecha para convocar junta de socios, en la que se invitará a los acreedores a realizar una capitalización de deuda voluntaria «con la finalidad de asegurar la viabilidad futura de la compañía y el cumplimiento de su plan de negocio», informó este pasado martes la empresa.

El paso de la deuda a capital será una operación voluntaria y en este punto será decisiva la postura que adopte Abanca, en su calidad de acreedor mayoritario, a mucha distancia del resto de los socios, la mayoría fondos con pequeñas participaciones.

Vieja Pescanova quiere más

La recapitalización se abrirá exclusivamente para intercambiar deuda por acciones, y de esta operación quedan excluidos nuevos inversores o socios que quieran optar a una mayor participación que no sea comprando deuda, como es el caso de la vieja matriz, Pescanova SA, propietaria de un 1,65 % de la corporación liderada por Abanca, que se ha manifestado dispuesta a escalar posiciones en el grupo si se diera el caso. «Siempre hemos dicho, no solo ahora, sino también en el 2017, que si lo que se planteaba era una ampliación dineraria, nosotros acudiríamos», aseguraron ayer fuentes de la vieja sociedad que cotiza en bolsa, añadiendo que «el dinero lo podemos conseguir».

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