Los nuevos ERTE ampliarán los sectores aunque mantendrán las exoneraciones

Calviño respalda a Díaz frente al intento de CEOE de levantar el veto al despido

L. Palacios
madrid / la voz / COLPISa

Aunque la reunión del jueves concluyó sin acuerdo y frustró la intención de la ministra de Trabajo de tener consenso antes del día 15, todo apunta a que el Consejo de Ministros del próximo martes dará luz verde a una nueva prórroga de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), inmediatamente después de que los agentes sociales bendigan la última propuesta que les ha presentado el Gobierno. El documento, sobre el que aún deben pronunciarse los órganos de gobierno de patronal y sindicatos, mantiene los tres tipos actuales de ERTE, las mismas exoneraciones en las cuotas sociales e idénticas condiciones para empresas y trabajadores que se acojan al mecanismo.

Sin embargo, incluye algunas novedades, entre ellas, la ampliación de los sectores ultraprotegidos, es decir, aquellos a los que la pandemia ha golpeado más y que, por tanto, cuentan con mayores exoneraciones, según confirmaron fuentes del Ministerio de Trabajo.

Entra el transporte por carretera

Si hasta ahora para tener dicha consideración las empresas debían haber reincorporado a menos del 65 % de sus trabajadores, en los nuevos ERTE se eleva el porcentaje hasta el 70 %, lo que dará cabida a más actividades, entre ellas, el transporte por carretera. Se mantiene el requisito de tener más del 15 % de su plantilla en ERTE afiliada al régimen general de la Seguridad Social.

Las empresas de estos sectores ultraprotegidos tendrán una exoneración del 85 % en las cuotas sociales si tienen hasta 50 trabajadores, mientras que si rebasa ese número será del 75 %. La ventaja es que dichos beneficios se aplican tanto a la parte de plantilla en ERTE como a la que ha vuelto al trabajo.

En lo que respecta a las empresas acogidas a los otros dos tipos de ERTE en vigor -de limitación o de impedimento-, las exenciones afectan solo a los trabajadores en suspensión y su porcentaje se mantiene entre el 70 % y el 100 %.

Otra de las novedades de la extensión de este mecanismo de protección del empleo es que tendrá menos trabas burocráticas, ya que la prórroga se aplicará de forma automática, sin necesidad de nuevas autorizaciones, aligerando la carga de las empresas. También habrá un mecanismo automático de cambio entre los ERTE de impedimento y de limitación, de manera que se puede pasar de uno a otro sin necesidad de autorización administrativa.

La salvaguarda no se toca

En lo que no habrá modificación alguna es en lo que se convirtió en el gran obstáculo para alcanzar un acuerdo en esta ronda de contactos: la exigencia de la patronal de levantar el veto a los despidos, eliminando -o suavizando- la cláusula de salvaguarda que les obliga a mantener el empleo seis meses tras el ERTE. Los empresarios argumentaron que la prohibición de despedir pondría en peligro la supervivencia de muchas empresas.

Ante la negativa a ceder de Gobierno y sindicatos, la CEOE llegó a rebajar su nivel de exigencia, limitándola a, en caso de tener que cerrar un centro de trabajo, abonar las cuotas bonificadas por los empleados de dicho centro de trabajo y no de toda la empresa.

Sin embargo, sindicatos y Gobierno mantuvieron su negativa, coincidiendo en que no se podían destinar decenas de miles de millones de dinero público en los ERTE para luego despedir. La vicepresidenta Nadia Calviño, que en otras ocasiones había sido un balón de oxígeno para las pretensiones de los empresarios, enterró sus esperanzas, al alinearse con la ministra de Trabajo y descartar cualquier flexibilización para facilitar el despido.

La reforma laboral y la de pensiones amenazan la paz social tras el primer año de legislatura

El Gobierno ya ha remitido a Bruselas 28 de las 30 reformas que comprometió a cambio de los fondos europeos para reflotar la economía tras la pandemia. La ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, confirmó este viernes que solo dos, la laboral y la de las pensiones —las más delicadas, porque pueden hacer saltar por los aires la paz social disfrutada en el primer año de legislatura—, quedan pendientes de envío a la Comisión Europea.

Así lo explicó tras la reunión que, junto a los ministros del área económica, mantuvo con los agentes sociales para abordar las líneas de la documentación enviada a la UE dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Calviño señaló que ambas reformas no están ya en Bruselas porque el Ejecutivo quería abordarlas antes con patronal y sindicatos, con los que esperaba alcanzar el «máximo consenso».

Pese a que las tres partes aseguraron estar dispuestas a negociar y lograr un acuerdo, lo cierto es que los líderes de UGT y CC.OO. se mostraron muy críticos sobre el hecho de que el Ejecutivo no les hubiera facilitado aún la documentación. Y lanzaron una advertencia clara: no apoyarán reforma alguna que el Gobierno comprometa con Europa —como podría ser la polémica pretensión de Escrivá de ampliar a 35 años el período de cotizaciones para calcular la cuantía de la jubilación— si esta «deja sin oxígeno» al diálogo social. Cepyme, por su parte, apeló a reformas «prudentes» y «realistas», mientras que Calviño confirmó que les remitirá la documentación la próxima semana.

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