La crisis dará alas al alquiler de vivienda frente a la compra también en el 2021

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

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El número de pisos en arrendamiento crecerá un 4,5 % en las urbes gallegas

02 ene 2021 . Actualizado a las 14:16 h.

El sector inmobiliario no es inmune a la pandemia. El virus que consiguió paralizar el mundo entero durante el 2020 también se dejará notar este año en el ladrillo. Y, como en todas las crisis, habrá quien salga reforzado del terremoto. Es ese el caso del alquiler más tradicional, que ganará músculo a lo largo del primer semestre del 2021 en Galicia. Así lo vaticina el último estudio elaborado por la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), que subraya el auge y la consolidación del mercado del arrendamiento como una de las principales tendencias que nos dejará el nuevo año en el capítulo inmobiliario. «A partir del 2011 y del 2012, el alquiler empezó a incrementarse de forma exponencial, cogió velocidad de crucero a partir del 2015 y del 2016 y en los siguientes tres años ha ganado mucha envergadura», explica el presidente de Fegein, Benito Iglesias.

Y es que, según los cálculos que manejan en la organización, en A Coruña, casi cuatro de cada diez viviendas que conforman el parque se destinarán este año al alquiler. Es la urbe gallega que mayor porcentaje de inmueble tiene en arrendamiento. Le siguen, aunque algo más alejadas, Ourense y Santiago, en las que el 23 % de las casas estarán arrendadas. En Vigo, esta cifra baja al 22 %, mientras que en el resto de las grandes urbes gallegas las cifras son bastante similares a la de la ciudad olívica, con porcentajes que rozan el 21 %.

«Si tomamos como referencia el conjunto de Galicia, vemos que el porcentaje de hogares que se pondrán en alquiler aumentará un 1,2 % en el conjunto de los 313 concellos. Pero si nos fijamos en las grandes ciudades, el número de hogares que estarán en arrendamiento llegará a hitos históricos, con un crecimiento en el próximo año del 4,5 %», explica Iglesias, que resume la causa que está detrás de este fenómeno: «La actual coyuntura económica ha hecho avanzar muchísimo al mercado del alquiler».

Y es que, la falta de financiación, las bajas tasas de ahorro y la situación de inestabilidad laboral impiden a muchos ciudadanos -sobre todo a los más jóvenes- acceder a una vivienda en propiedad: «Toda esta gente se deriva hacia un ya atomizado mercado del alquiler, principalmente en las grandes ciudades gallegas y su área de influencia».

Aunque la incertidumbre que ha traído consigo la pandemia dificulta los vaticinios, Iglesias cree que a lo largo de este año los precios del alquiler seguirán su tendencia alcista. Y eso, a pesar de que el mercado ha recibido un pequeño balón de oxígeno y la bolsa de inmuebles disponibles ha aumentado en los últimos meses. «Se han derivado muchas viviendas vacacionales al circuito de alquiler tradicional y eso ha dado un pequeño respiro a una oferta que llevaba años siendo bastante escasa. Frente a las 4.000 viviendas que había disponibles a principios de año ahora estamos por encima de las 4.500».

Y parejo a este auge del alquiler también crecerá a un ritmo nada despreciable el bautizado como build to rent, un modelo de negocio que desde Fegein creen que va a transformar el mercado de la vivienda: «El construir y comprar viviendas para alquilarlas ya no es una tendencia, sino una realidad y el presente y futuro inmediato en Galicia», explica Iglesias. Y no solo inmuebles para vivir. Porque los inversores gallegos también buscarán naves industriales, locales y bajos comerciales u oficinas para ponerlos posteriormente en el mercado del alquiler. 

Vivienda nueva

Aquellos que optan por la compra de viviendas a pesar de la inestabilidad que reina en el mercado laboral tienen bastante claras sus preferencias. Tal y como explica el presidente de Fegein, hay una demanda sólida de vivienda a estrenar: «Los jóvenes que deciden comprar buscan pisos de obra nueva que sean amplios y luminosos». Argumenta Iglesias que en los últimos diez años los gallegos han ido adquiriendo aquellos inmuebles de segunda mano que tenían un precio razonable, una buena ubicación y estaban en buen estado: «Lo que queda ahora ya son viviendas que necesitan una reforma importante, de entre 30.000 y 50.000 euros y la gente prefiere invertir su dinero en algo nuevo que gastarse esas cantidades en un edificio antiguo».