Las nuevas pensiones serán más pequeñas

Expertos recomiendan acudir a planes complementarios para no perder poder adquisitivo

Las pensiones que vienen ¿Cuál es la situación actual del sistema público de pensiones y cómo nos afectarán los últimos cambios normativos? ¿Qué tipo de alternativas privadas tienen los particulares y qué papel pueden jugar las empresas? Lo analizamos en este foro organizado por La Voz de Galicia, La Voz de Asturias, Sabadell Gallego y Sabadell Pensiones

redacción / la voz

La población española envejece, aumenta la esperanza de vida, pero el relevo generacional no está asegurado. Mucho menos con la precariedad que todavía persiste en el mercado laboral. ¿Seguirán en pie las pensiones públicas dentro de 20 años? Sí, pero serán muy diferentes a las que conocemos. Eso es lo que auguran los expertos tras pasar revista a los últimos cambios introducidos por el Gobierno y las fuerzas políticas en el marco del Pacto de Toledo. No hay razón para la alarma, pero sí para preparar el camino para las pensiones que vienen. «Hay un deterioro de la confianza en el sistema público de pensiones y un cambio demográfico, pero no podemos dejar de ser optimistas. La pensión pública, aunque se pueda reducir, no va a desaparecer eso sí, debemos hacer lo posible por complementarla [...] El mejor momento para empezar es cuanto antes», deslizó ayer el director institucional del Sabadell Gallego durante un foro organizado por el Sabadell y La Voz de Galicia para analizar el futuro de las pensiones.

El aumento de la edad de jubilación hasta los 67, el incremento de los años de 15 a 25 para hacer el cálculo de la pensión y la eventual introducción del factor de sostenibilidad en el 2023 (que ajusta la pensión a la esperanza de vida) son algunos de los elementos introducidos en las últimas reformas para endurecer el acceso al 100 % de la pensión. El Gobierno español ha dado otro paso más hacia la reforma del sistema en sus Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el 2021: ha reducido el techo de desgravación en las aportaciones a los planes de pensiones privados (de los 8.000 euros a los 2.000) y ha aumentado el de los planes de empleo (de los 8.000 a los 10.000). Una apuesta decidida por la introducción de planes complementarios de carácter colectivo. Todos estos cambios apuntan en la misma dirección: para mantener el poder adquisitivo ya no podemos fiar la pensión al Estado, habrá que complementarla con productos de ahorro: «No hay que ser alarmistas. La pensión pública no va a desaparecer, pero si antes contaba con una pensión de 900 euros, ahora la tendré de 800», explicó ayer la experta en sistemas de pensiones públicos y privados, Inmaculada Domínguez.

En países como Alemania o Bélgica, los trabajadores cubiertos por un plan de empleo alcanzan el 39,9 % y el 60 % respectivamente. En España esta fórmula -que quiere impulsar el Gobierno- apenas alcanza al 13 %. Se trata de una anomalía en el entorno europeo. Domínguez lo atribuye a que, hasta ahora, no había necesidad de recurrir a planes complementarios porque la tasa de cobertura de las pensiones en España alcanzaba entre el 80 y el 90 % del último salario percibido (antes de las reformas). Una cuantía muy superior a la de nuestros vecinos. Si una persona percibía 1.000 euros en activo, al jubilarse recibía entre 800 y 900 euros al mes. Pero esto cambiará en los próximos años. Sin descontar el efecto de la introducción del factor de sostenibilidad previsto para el 2023, Domínguez cree que «en 20 años, la tasa de sustitución estará entre el 70 % y el 75 %». Para no perder poder adquisitivo en la jubilación, sugiere buscar complementos para el ahorro entre aquellos que aportan mayores beneficios fiscales.

Productos en el mercado

De entre todas las posibilidades de ahorro, la directora de Seguros de Ahorro y Planes de Pensiones de BanSabadell, Esther Pichardo, aconsejó el ahorro más posicionado en la renta variable al inicio y reducir las posiciones a largo plazo a medida que se acerca la jubilación para hacer contribución de corta duración. «En el mercado hay productos que hacen esto de forma automatizada. Lo llamamos inversión de ciclo de vida. Es interesante para personas que no quieren estar pendientes de la evolución del mercado. Automáticamente se va invirtiendo en función del horizonte temporal que le queda a cada persona para llegar a su jubilación». También apunta a los productos con más bonificaciones. Unos ofrecen ventajas fiscales en el momento de hacer la aportación, como los planes de pensiones individuales o los PPA (planes de previsión asegurados). Otros, en el momento de rescatar los ahorros: los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) o las cuentas individuales de ahorro a largo plazo (CIALP). Independientemente de cuál se adapte mejor a las necesidades del cliente, Pichardo insistió en la importancia de informarse porque «cualquier ventaja fiscal que tengamos redunda en un mayor saldo de cara a la jubilación».

Pymes y autónomos

Otro de los grandes cambios que aguarda el 2021 es la creación de un macrofondo público para dar cobertura a los empleados de pymes y autónomos. Pero apenas se sabe cómo se va a articular, quién lo va a financiar, quién participará (trabajadores y empresas), si será opcional o qué incentivos fiscales ofrecerá. El asesor de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), José Manuel Maceira, se mostró ayer muy escéptico. Él defiende un modelo como el vasco: las organizaciones sindicales y patronales acuerdan acudir al sistema y negocian las aportaciones. «Desde el punto de vista empresarial, lo que tenemos claro es que la revisión del sistema pasa por soluciones que no impliquen un aumento de los costes laborales de las empresas. Hay que actuar sobre los gastos», sostuvo. Más en un contexto de pandemia. Las compañías más pequeñas llegan con serios problemas de liquidez y no pueden hacerse cargo de las aportaciones para el ahorro de sus empleados: «Hay que aligerar la carga para que puedan primero sobrevivir y posteriormente, con estímulos, volver a generar riqueza y empleo». En este sentido, cree que la reducción de los incentivos fiscales a los planes de pensiones individuales en el 2021 es un «error» porque penaliza a los ahorros de quienes habían hecho una estrategia a largo plazo. Aboga por flexibilizar los umbrales de desgravación en estos planes: «Muchos profesionales y empresas no somos capaces de ser regulares en las aportaciones así que los límites anuales pueden ser excesivos en algunos ejercicios y ser verdaderamente bajos para otros».

Eso sí, todos coincidieron durante el encuentro en que la reforma pasará factura a los autónomos: «Hasta que no se desarrolle el fondo estatal, la solución de ahorro individual para los autónomos va a quedar mermada porque no van a poder desgravarse más allá de 2.000 euros en el 2021. Mi consejo es que intenten anticipar lo máximo que puedan las desgravaciones este año hasta los 8.000 euros», subrayó Pichardo, quien admite que estos trabajadores «son los grandes perjudicados». No solo por las dificultades para sobrellevar la pandemia, también por la larga espera que les queda hasta pagar la cuota mensual en función de sus ingresos reales: «Quizá se debería haber hecho de otra manera», sostiene.

 

La planificación no es cosa de ricos: «Se puede empezar con importes de 30 euros»

Uno de los problemas que arrastra España es la escasa capacidad de ahorro de sus rentas más bajas. Por eso los planes de pensiones no están al alcance de todos y quienes abren uno, apenas logran contribuir. Mileuristas, empleados temporales y jóvenes -quienes invierten el 60 % de su renta en el alquiler de vivienda-, lo tienen más difícil. Al menos en apariencia porque Pichardo asegura que la planificación de la jubilación no es solo cosa de ricos: «Es un tema de comportamiento y actitud. Hay personas que son mileuristas y ahorran 30 o 40 euros cada mes y personas que cobran cinco veces más y no ahorran nada», subraya. Y es que lejos de dejar para final de año la aportación a un plan de ahorro, los expertos como Pichardo insisten en que es más importante que las aportaciones, aunque pequeñas, se hagan de forma constante: «Es importante que los jóvenes tengan también esa concienciación de ahorrar. No significa 50 euros al mes, se puede desde los 30 euros y lo importante es empezar cuanto antes. Esto es la clave del ahorro». Y está en lo cierto porque no percibirá la misma pensión quien ahorra 20 años desde los 45 que quien ahorra el mismo tiempo desde sus tiernos 25. «Quien empieza a los 25 percibe casi el doble de quienes ahorrando lo mismo comienzan más tarde. Es por el tipo de interés compuesto, por estar más tiempo con mas rendimiento de tu inversión. Por eso es importante empezar cuanto antes», señala.

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