El miedo y las restricciones disparan el ahorro hasta máximos históricos

Los expertos creen que esa liquidez seguirá inmovilizada, «por precaución»


MADRID / LA VOZ

La dureza de la última crisis sirvió de aprendizaje a los hogares españoles, que han disparado a máximos históricos su ahorro desde que comenzó la pandemia. El miedo al futuro, por un lado; y el confinamiento y las restricciones, por otro, han obrado el milagro de multiplicar el colchón de liquidez de las familias -que estaba casi en mínimos- y que, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha pasado de una tasa del 6,3 % de la renta disponible en el último trimestre del año pasado, a nada menos que el 22,5 % al cierre de junio.

Pero, ¿qué pasará ahora con esos casi 40.000 millones de euros que los españoles han guardado, a base de aplazar decisiones de compra? ¿Servirá esa demanda embalsada como palanca para reactivar el crecimiento de la economía el próximo año, como espera el Gobierno? ¿O la esperada inminencia de la vacunación contra el covid no será suficiente para que las familias recuperen la confianza y vuelvan a consumir, movilizando lo ahorrado?

«En la mayor parte de los hogares el ahorro experimentó un crecimiento notable durante los primeros meses de pandemia, debido al desplome del consumo y, en la mayoría de los casos, al sostenimiento de las rentas salariales», señala el economista Javier Santacruz, para añadir que, sin embargo, «la duración y profundidad de esta crisis está obligando a utilizar estos ahorros y, por lo tanto, se trata de colchones efímeros».

En el diagnóstico coincide Raymond Torres, director de Coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), que pone el acento, además, en la profundización de la desigualdad social que esta nueva crisis ha traído.

Aumenta la desigualdad

Torres recuerda que la capacidad para ahorrar en estos meses de pandemia no ha sido general, ya que «los colectivos más vulnerables -es el caso de los trabajadores más precarios, con contratos temporales, o los autónomos con menos ingresos- se han quedado sin empleo y, en muchos casos, sin recursos». Así lo constata un estudio realizado por la Agencia Negociadora, basado en el análisis de los expedientes de solicitud de operaciones de agrupación de créditos, que concluye que casi uno de cada cuatro españoles han tenido que solicitar préstamos o agotar el límite de sus tarjetas de crédito para sufragar gastos corrientes.

Frente a ellos, sin embargo, está el colectivo de quienes tienen empleo estable y no se han visto afectados por ERTE ni despidos, lo que ha provocado el «sobreahorro» -en palabras de Torres- que muestran tanto las cifras del INE como la estadística de depósitos bancarios del Banco de España.

«¿Qué pasará con ese ahorro? Creo que se va a mantener sin tocar ante la incertidumbre de la gente sobre si mantendrá su empleo en el futuro y en qué condiciones», apunta Emilio González, profesor de Economía de la Universidad de Comillas-Icade. «Estaremos ante la paradoja de la frugalidad, es decir, que ahorrar es bueno, pero no en exceso, porque entonces ¿para qué van a invertir las empresas si no hay consumo?», añade.

En el mismo sentido, Santacruz subraya que si el actual escenario de política económica y fiscal continúa en los próximos años -primando especialmente a funcionarios, pensionistas y rentas públicas vía ERTE, ayudas o avales- nos vamos a enfrentar a una salida muy desigual de la recesión. «Aquellos que sí han tenido capacidad de ahorro y no han perdido su empleo (casi un millón de trabajadores en ERTE, tres millones de empleados públicos y otros nueve de pensionistas) no tendrán la potencia suficiente para tirar fuerte del consumo, aunque tiren algo ahora en Navidad, por ejemplo», relata, añadiendo que autónomos, empresas medianas y pequeñas y una proporción no menor de los trabajadores sufrirán un duro ajuste en el 2021 en empleo y salarios «hasta que no se generalice la vacuna, mejore la situación económica internacional y los fondos europeos lleguen de forma efectiva a España».

Por eso, coinciden los expertos, si no hay una reactivación general e intensa de la economía, quienes han podido ahorrar mantendrán ese colchón «por precaución», generando un ahorro «ocioso», que «no es una buena noticia en un país que en un solo año va a destruir cerca de un quinto de su capital físico productivo», concluye Santacruz.

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