Los Presupuestos incluyen una nueva moratoria de tres meses en las cotizaciones de autoempleados y empresas

C. P. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

04 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) dieron ayer un paso decisivo para su aprobación definitiva tras conseguir el aval del 54 % de la Cámara. El texto, que ahora pasará al Senado, ha sufrido cambios por el camino, fruto de las negociaciones políticas y las enmiendas introducidas por varios partidos.

La principal novedad que recoge el documento es la inclusión de una nueva moratoria de hasta tres meses en las cotizaciones que tienen que abonar los autónomos y las empresas a la Seguridad Social. Esta nueva tregua tributaria, que se alargará desde diciembre a febrero para las empresas y de enero a marzo para los autónomos, permitirá fraccionar los pagos a un interés del 0,5 % a quienes estén al corriente de sus obligaciones y no se beneficien de otro aplazamiento en vigor. Deberán devolver cada mensualidad atrasada en el plazo de cuatro meses.

El Congreso también dio luz verde a una partida de 1.500 millones para un plan de recuperación del empleo industrial en zonas afectadas por cierres y limitó la subida del IVA a los productos azucarados, excluyendo a los lácteos edulcorados.

Impuesto al diésel

Las presiones de formaciones como el PNV han echado por tierra la intención del Gobierno de subir el impuesto al diésel en 3,8 céntimos el litro. Una medida que habría encarecido en 2,3 euros llenar un depósito de 50 litros y que partidos como Ciudadanos rechazaron por penalizar más a la clase media. El Ejecutivo dice adiós de un plumazo a 500 millones de euros que esperaba recaudar en el 2021 con esta subida fiscal que sí iba en línea con lo que recomendaron organismos internacionales.

Tasa de matriculación

Lo que no pudo prosperar fue la enmienda para paralizar la puesta en marcha desde enero del nuevo impuesto de matriculaciones, muy criticado por el sector porque encarecerá un 5 % el precio del 70 % de los automóviles en venta. ¿Por qué? El actual sistema de tramos de emisiones para catalogar el nivel de contaminación de un vehículo -que se utiliza para fijar el pago del impuesto- se endurecerá para adaptarse a la normativa europea WLTP, así que la mayoría de los coches pasarán a ser más contaminantes y a pagar más. Para la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) y la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) se trata de «una medida inoportuna» y una «oportunidad perdida» en un momento de crisis económica en la que el mercado de vehículos acumula grandes caídas (del 35 %). Creen que para evitar sobrecostes y aprovechar las liquidaciones las compras se concentrarán en este mes.