Extender la moratoria concursal da a aire al Gobierno para impulsar los acuerdos extrajudiciales de pagos

El margen se amplía tres meses para evitar avalancha de insolvencias


Madrid / Colpisa

La caída de los ingresos de las empresas y el aumento de su deuda forman un cóctel explosivo sobre el que advierte el Banco de España, que da dos consejos: pasar de medidas de liquidez -que a la postre elevan la deuda- a la inyección de capital; y mejorar los esquemas legales para lidiar con las insolvencias. Subraya que la gestión actual de los problemas de las compañías se dilata demasiado en el tiempo, destruye valor y suele acabar en liquidaciones.

Sin los avales del ICO y otras medidas, el 36 % de las empresas habría sido incapaz de hacer frente a sus deudas, según el Banco Central Europeo (BCE). En los últimos días, el Gobierno ha extendido el período de concesión de avales, el de devolución de los créditos y el de carencia. Además, las compañías no están obligadas a presentar el concurso voluntario y el juez no ha de admitir las solicitudes de acreedores hasta el 14 marzo, lo que supone una prórroga frente al plazo inicial, que vencía el 31 de diciembre.

Inyección de tiempo

Se busca preservar el tejido productivo dando oxígeno a las empresas con recursos y flexibilización de obligaciones. Y se le da más plazo a la Administración para que mejore la legislación de concursos e insolvencias, y a las compañías para redimensionarse.

El tiempo apremia. En el tercer trimestre ya han aumentado los concursos de acreedores (no hay obligación de presentarlos, pero pueden solicitarse). Casi la mitad afectan al tramo más bajo de volumen de negocio (hasta los 250.000 euros), sobre todo al comercio y a la hostelería y a firmas con hasta seis asalariados.

«El mejor sitio para resolver una insolvencia es el juzgado y el concurso de acreedores», afirma Juan Carlos Robles, presidente del Registro de Economistas Forenses (REFOR). Eso dice la teoría, aclara. En la práctica, los concursos han fracasado como herramienta que favorezca la supervivencia empresarial, porque acaban en liquidación: «El sistema falla».

Evitar el concurso

Ángel Martín, socio responsable global de Financial Restructuring de KPMG, añade que, cuando sí se supera el concurso, volver a la situación normal no es sencillo: la firma sufre un estigma. La cuestión, por tanto, pasa por evitar el concurso y emplear procedimientos de preinsolvencia que, se encuentran recogidos en una directiva comunitaria en cuya trasposición trabajan los técnicos del Ministerio de Justicia para que esté lista antes de julio del 2021.

Estos mecanismos pueden ser acuerdos de reestructuración con acreedores; o arreglos con proveedores o arrendadores. Después, apunta Martín, pueden llevarse a un juzgado, para que las condiciones queden blindadas.

Robles destaca otros dos elementos de la directiva europea que ayudarían a que no hubiera una avalancha de concursos tras la moratoria. Primero, la figura del administrador profesional para gestionar la reestructuración; segundo, sistemas de alerta temprana para actuar cuanto antes. Y también si en los acuerdos extrajudiciales se deberían incluir las deudas con Hacienda o la Seguridad Social y que el sector público pueda favorecer rápidos acuerdos de reestructuración.

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