Luis Miguel Simarro Esplá: «Tenemos que salir a comer otras tartas como Italia, Francia, Holanda o Bélgica»

Sofía Vázquez
Sofía Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

MARCOS CREO

El directivo de Congalsa reconoce que antes tiene que digerir Sulpasteis, la firma lusa que compró en febrero

28 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Luis Miguel Simarro Esplá nació en Las Palmas de Gran Canaria (30 de diciembre de 1969), aunque se fue de muy chiquito a Madrid y desde la Castellana se vino a vivir a Galicia, en donde lleva ya varias décadas. Se casó con una madrileña - tienen tres hijos- y escogieron su casa en Palmeira cerca de las fábricas de Congalsa, un grupo empresarial que, incluso en los negros momentos de pandemia, sale de compras para crecer. Sus próximos objetivos pivotan entre Francia, Holanda, Italia...

-Empecemos por lo fácil. Dicen que el precocinado engorda.

-[Risas]. Parece una palabra maldita, pero en absoluto es así. Sobre todo si se trata de precocinados de pescado, que son muy sanos y nutritivos. Pero como todo en la vida, se trata de tener una dieta equilibrada. Hay que comer de forma saludable, equilibrada, y hacer deporte.

-¿Cómo llegó a Barbanza?

-Mi padre nació en Madrid y mi madre en Barcelona. Mi padre entró en el Banco Vizcaya y conoció a mi madre en una residencia que el banco tenía en Alicante para empleados. Consiguió el número dos de la oposición y eligió Canarias (dónde trabajó mi abuelo). Allí nacimos yo y mi segundo hermano. A los cuatro años nos vinimos para Madrid. Mi padre puso en marcha una distribuidora de congelados, que compraba a empresas gallegas. Varias de ellas quebraron y Galfish presentó en dos ocasiones suspensión de pagos. Se la ofrecieron y dijo, «me voy para allá», y se metió a fabricante. Yo me vine con él. Al año siguiente hice la mili. Arrancamos en septiembre del 90. Ya hace 30 años que estoy en Galicia.

-Su padre no paró...

-Siempre fue una persona muy emprendedora. Tuvo fábricas de bovedillas, escayola, empresas de congelados. Construyó pisos, edificios, chalés. Se metió a promotor. Luego tuvo una temporada que jugó a la bolsa. Después optó por ser distribuidor de congelado, luego fabricante. Hacía negocios continuamente

-¿Es usted más tranquilo? [No contesta directamente, pero se deduce que no]

-En aquella época, yo estaba con mi padre brazo con brazo. Pasamos muchas horas trabajando juntos. Muchísimas. El peor momento que atravesamos fue el del incendio que tuvimos en el año 2007 en una fábrica de A Pobra do Caramiñal. La acabábamos de inaugurar un año antes. Se quemó. Fue el peor año. La reconstruimos a toda velocidad, en seis meses. Estuvimos trabajando en siete fábricas de alquiler; de un sitio para otro, negociando con la compañía de seguros, construyendo la planta. Aquello era trabajar 14 horas al día, los siete días de la semana.

-¿Cómo se incendió?

-Al parecer, una resistencia de una puerta frigorífica. Se prendió por dentro del panel, y cuando vieron lo que pasaba, el fuego corría tan rápido que no fueron capaces de apagarlo. Lo más importante es que no hubo daños humanos. Hoy tenemos una fábrica en Ribeira y cuatro en A Pobra. En febrero compramos Sulpasteis, con sede en Coímbra, dedicada a productos precocinados típicos portugueses.

-¿Por qué comprar una fábrica en Portugal? ¿A cuánto ascendió la operación?

-El coste de la compra fueron 8,5 millones, y se hizo en febrero. Nosotros adquirimos el 75 % de la empresa a un socio local, que era el antiguo director general. Tuvo una desavenencia con su cuñado (al que no le quería vender) y aprovechamos la oportunidad. Portugal es el país hermano de Galicia, tenemos proximidad con el idioma, el coste de la mano de obra es competitivo, económicamente el país está bien, se pagan menos impuestos que en España, el coste de la vida es menor y producir allí es, por lo tanto, más económico que en España.

-¿Han notado la crisis del Covid?

-Va por «barrios». [explica cómo influyó la pandemia en cada una de sus actividades y concluye]. En el conjunto del año vamos a acabar con un crecimiento de entre un 8 y un 10 %, que para lo que hemos sufrido está muy bien. No nos podemos quejar.

-¿A cuánto ascendió la inversión en los últimos cinco años?

-En los primeros veinte años de vida de la compañía hemos reinvertido todo el beneficio y eso hizo que la empresa fuese sólida. Ahora reinvertimos entre un 80 y un 90 % de lo que ganamos.

-¿Cuánto tiene Congalsa en caja?

-14 millones

-¿Disponibles para seguir creciendo comprando?

-Sí. Primero tenemos que digerir la compra de Portugal, que calculo nos llevará un par de años. Si fuese así empezaríamos a hacer prospecciones en otro país. Me preguntaste antes por qué Portugal. Pues bien, de los productos que fabricamos tenemos una cuota de mercado en España que oscila entre el 45 y el 80 %. Si queríamos seguir creciendo, era mejor internacionalizarse. Tenemos que salir a comer otras tartas, como Francia, Italia... También podríamos crecer en los países del norte, como Holanda y Bélgica, que venden mucho en Francia. Ya hemos visto compañías fuera y no se descarta que si aparece una oportunidad...

-Tienen una constructora que está trabajando en Canarias. La comunidad lo está pasando mal en estos momentos.

-Fatal. Creo que es más un tema político que un tema... Pablo Iglesias parece ser que se ha metido con el tema saharaui, y esto ha provocado la llegada de pateras. Creo que, a nivel nacional, tenemos un Gobierno inútil y una oposición inútil también. No hacen bien nada. Ni unos, ni otros. Con esta clase política, es como si hubiésemos descendido cincuenta años. Hablo a nivel nacional. Y el país a la deriva. Es una verdadera tragedia.

-Y los empresarios se quejan de la inseguridad jurídica.

-Eso por un lado, pero, por otro, podemos tener cientos de cierres de empresa., lo que nos terminará afectando a todos. Podemos tener un montón de impagados. La hostelería, las cadenas hoteleras… Muchos de ellos pueden quebrar. Y para que la situación no dure hay que ser valiente y tomar decisiones. No veo que lo hagan. Solo se pelean por cuestiones tontas, y no toman decisiones en un intento de que no muera tanta gente. Lo que nos ha pasado con el covid es una verdadera tragedia. Ha venido la segunda ola y como nos descuidemos en enero nos enfrentaremos a la tercera.

-Su compañía enarbola diez valores. ¿Con cuál se queda?

-Con el optimismo, sin duda. Todos son importantes, pero para mí es el primero.

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